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Pesca Río - Fin de semana intenso de pesca

De vuelta al Delta del Ebro

PATXI AMANTEGI 18/10/2011

Tallam, bonito y verdeles (Imagen:Patxi Amantegi)
Tallam, bonito y verdeles (Imagen:Patxi Amantegi)

30 de Septiembre, viernes. Son las 10:30 de la noche del fin de semana que dedicaremos a la pesca en el Delta del Ebro. Cansados de la paliza del viaje, más de cinco horas desde Tolosa, a dormir en el hotel “La roca plana” en L´ampolla. Un lugar céntrico, asequible y cercano a la salida de la autopista.

Sábado. Desayuno a las 08:00 horas. Recorremos ligeros los veinte minutos que, entre arrozales, separan L´ampolla de la urbanización Riumar. Siguiendo las indicaciones que conducen a los barcos que realizan las visitas turísticas del delta del Ebro, llegamos a la orilla norte del río. Río abajo, a escasos 500m se encuentran seguidas las tres empresas que organizan charters de pesca. Entre el embarcadero de las “golondrinas” y el puerto deportivo.

Tal como lo habíamos acordado, Carlos nuestro guía, lo tiene todo preparado para las 09:00 de la mañana. Tras los saludos de rigor nos informa de la situación: “Esta semana se han podido pescar atunes rojos de 25Kgr a spinning. Los dorados están entrando bien con popers y paseantes”. Pero, como todo no podían ser buenas noticias: “El viento del norte ha levantado una marejada importante. Si rola amainará, si no, la pesca será imposible”.

          

No nos pilla por sorpresa. La previsión es de Norte fuerza 3-4 para el sábado y rolando el domingo para quedarse en fuerza 1-2. Salimos a la mar para comprobar que la pesca es imposible en estas condiciones. Las olas no superan el metro y medio, pero vienen de todas direcciones y tan seguidas que te zarandean como a un corcho en una palangana. La salida del delta es muy peligrosa en estas circunstancias. Hay que pensar que no cala más de metro y medio, por lo que las olas de este tamaño rompen en toda la línea de salida. Las embarcaciones más pequeñas tuvieron que quedarse a pescar en el río.

De vuelta, probamos fortuna por las orillas del río. Varios ataques de lo que podían ser serviolas o palometas, pero con nula fortuna. A medio día dejamos la pesca para el domingo. Confiamos que se cumpla el pronóstico y amaine el temporal.

Domingo. Desayunados y prestos nos encontramos a las 09:00 horas en el embarcadero. No parece que haga viento. Julio nos indica que se puede salir sin problemas. Me reconforta oírlo, ya que vamos solos Peio y yo en una pequeña embarcación de 50 Cv. El río está tranquilo, no se nota el rizado del día anterior. Sin embargo, en la salida todavía queda algo de oleaje. No sin cierta desazón, la sorteamos sin problemas. A medida que ganamos profundidad la calma se impone. Cuando llegamos a los 30m la mar está casi plana.

             

Nos adentramos a toda la velocidad que nos permiten las circunstancias. Buscamos actividad en la superficie, algo que delate la presencia de depredadores. Detectamos la primera pajarera. A lo lejos se divisa un grupo de gaviotas que pican frenéticas contra el agua. Al acercarnos podemos observar los ataques que se producen sobre los peces pasto. Lanzamos un pequeño jig a la zona caliente. Pocas vueltas de manivela son suficientes para clavar el primer dorado. Sin terminar de cobrar la pieza lanzamos un segundo Jig y clavamos un segundo dorado. Mientras vamos cobrando nuestras respectivas capturas se desvanece la pajarera, pese a lo cual seguimos peinando el área con nuestros respectivos jigs. Cobramos algunos verdeles de buen tamaño y un atún rojo de medio kilo.

De pronto, el agua parece hervir a nuestro alrededor. Esta vez son los propios verdeles los que saltan fuera del agua en locas carreras. Lanzamos los Jigs una y otra vez sin resultado. Cambiamos a popers suponiendo que los dorados se habrían sumado al festín de los verdeles. ¡Nada! Incapaces de provocar una sola picada.

No supimos leer la situación. Pensamos que verdeles y dorados estaban comiendo en superficie, y lo que ocurrió es que atunes rojos de buen porte estaban dando buena cuenta de los verdeles. Debimos aumentar el tamaño de los señuelos en lugar de reducirlos. Como se dice en el mus, “chica ganar partida perder”.

La pesca es así, nos faltó la experiencia de Carlos el sábado. Si hubiéramos podido pescar con él nos habría indicado la diferencia entre estas dos situaciones tan parecidas. De todas formas, la jornada se saldó con un par de dorados y un número importante de verdeles. Poco, pero con mérito propio lo cual le da un valor doble a la gesta.
Espero haberos despertado la curiosidad por visitar este lugar, yo, ya tengo reservada fecha en el calendario del año que viene. Un saludo.

Charter de pesca: Housing and Fishing

www.housingandfishinggjb.com
j.bellaubi@housingandfishingjb.com
607 207522
Pesca con guía 4 horas dos personas 257€
Embarcación 40/60Cv unos 100€ media jornada.


Alojamiento: La roca plana

www.rocaplana.com
Avenida marítima Ramon Pous
977 460332
Info@rocaplana.com
Precio habitación doble 50€


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