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Alaska, tras la pista de la Mountain Goat

Alaska, tras la pista de la Mountain Goat

Una caza de alta montaña en un paraje inhóspito

En muchas ocasiones hemos podido ver películas, documentales etc. basados en el gran territorio de Alaska y su rica biodiversidad, adaptada tras el paso del tiempo a las duras condiciones climatológicas propias del entorno. La conocida como Mountain Goat, o también llamada cabra blanca o cabra de las Rocosas, no es una excepción a lo antes mencionado, y basta ver su aspecto para darnos cuenta que su cuerpo ha sido diseñado para vivir en lugares montañosos y en los que la nieve se asienta durante gran parte del año. Su caza no es sencilla y llegar hasta los lugares en los que habita tampoco debido a las bastas extensiones de Alaska, así y todo aquí va la experiencia de unos cazadores aventureros que decidieron retar a las adversidades e ir tras esta esquiva cabra.

La llegada
Tras muchas horas de vuelo y algún que otro impedimento en el aeropuerto de Philapdelphia, procedimos a hacer noche en Anchorage, la ciudad más poblada de Alaska, para entablar contacto con St

eve, el guía profesional que te obligan a contratar cuando vas a cazar a los Estados Unidos, y comprobar que el equipamiento que llevábamos era el correcto para esta travesía. Y si era necesario comprar algo, hacerlo. Por ejemplo, los escarpines nos los cedió Steve, puesto que no merecía comprarlos sólo para un día. Es fundamental comprobar bien los sacos de dormir, las tiendas de campaña etc.

Río Copper, hogar de paso
Nuestro destino era el río Copper, en el centro-sur de Alaska y cerca de las montañas Chugach. Se trata del río salmonero por excelencia en Alaska, además sus salmones  constituyen una de las poblaciones más apreciadas del mundo.
Dado que esta expedición la formábamos dos cazadores y dos profesionales, tuvimos que echar a cara y cruz a ver a que cazador le tocaba ir a cazar primero. En este caso le tocó a mi compañero Aitor y por tanto él se fue con los dos guías a montar una de las tiendas en el campamento base en un punto más avanzado, nosotros le seguiríamos más adelante. Mientras subíamos por el río y cuando ya nos situamos a una altitud considerable, comenzamos a ver rebaños de la Mountain Goat, el animal por el que habíamos organizado realmente este viaje, a pesar de que también incluimos un ???tag??? o precinto para oso Grizzly, para así poder aprovechar un viaje de este calibre.

Toma de contacto
Las primeras toma de contacto con la cabra blanca se produjeron a medida que avanzábamos río arriba tratando de llegar al punto establecido como campamento base, pero no dejaban de ser rebaños formados por hembras y sus crías, mientras que el trofeo que buscábamos nosotros no aparecía.
Una vez en el campamento base, y mientras Steve, el guía, montaba la segunda tienda, nos ordenó comenzar a observar las montañas que teníamos alrededor para ver si éramos capaces de localizar algún buen macho de Mountain Goat.
Fue entonces cuando vimos varios machos a unas altitudes de 1.200-1.300 metros y tras consultarlo con Steve, él también apreció que dos de ellos merecía la pena ir a buscarlos.

Comienza la cacería
Tras observar y localizar a dos machos prometedores, cogimos una mochila con lo básico: almohadilla para el suelo, ropa de agua, saco de dormir, rifle, munición??? porque ya no íbamos a bajar hasta terminar la cacería. Para la tienda Steve llevaba el forro de una tienda de campaña con las varillas plegables simplemente, para no acarrear peso innecesario, después sería cosa nuestra sujetar ese forro con piedras del lugar. Como suelo el verde de la hierba, menos mal que llevamos, porque nos avisaron para llevar, una funda como de goma para aislar el saco de dormir del húmedo suelo.
Con todo ya preparado, cruzamos el río en barca, desembarcamos y comenzamos la ascensión por una barrancada pedregosa, ayudados por los bastones. Resulta una ascensión dura por el gran y continuo desnivel que presentan las montañas.
Pensábamos que pararíamos en medio de la ascensión a hacer noche, puesto que las cabras son animales querenciosos y siempre rondan zonas cercanas, pero para nuestra sorpresa la idea de Steve era subir a lo más alto y empezar seguido a cazar, y eso que llegamos arriba a falta de una hora para que se hiciera de noche.


El momento clave

Una vez llegados a las mesetas donde se iba a empezar a cazar, recibí orden del guía para preparar el arma. Los animales que habíamos visto antes no estaban en el mismo sitio, y allí mismo dejamos las mochilas para quitar un poco de peso. Sobre un kilómetro de estar andando, en una atalaya, nos encontramos un buen macho que estaba mirando en nuestra dirección, por lo que estuvimos cerca de diez minutos quietos para ver si desviaba su atención. Cuando apreciamos que ya había desistido en su interés, rodando nos apartamos de su vista y tuvimos que hacer una entrada rápida por la falta de luz.

Nos acercamos corriendo por una ladera llena de piedras, en la que llegué a pensar: si no nos está escuchando con este escándalo, debe de estar sordo. Pero bueno, como él estaba en la otra ladera y teníamos el aire de cara, no se enteró.
El animal estaba tumbado y no se le veía bien el trofeo, por lo que hasta que no levantó la cabeza y Steve dio el OK, no se le pudo tirar, puesto que no era cuestión de tirar lo primero que viéramos. Tras la aprobación del guía, efectué el disparo y cayó. El tiro fue aproximadamente a unos 280 metros de distancia y nos costó cerca de quince minutos llegar hasta donde estaba el animal por las dificultades del terreno.  Ya con la noche sobre nosotros, Steve se quedó para preparar el trofeo y coger toda la carne del animal mientras nosotros regresamos al campamento provisional.
Tras la correspondiente celebración con agua bien fresquita del riachuelo que pasaba junto a la tienda, nos fuimos a dormir puesto que al día siguiente había que regresar al campamento base.
Despertamos con una buena nevada a nuestro alrededor y con la mente en el oso Grizzly que aún nos quedaba por cazar al día siguiente.

Mountain Goat (Oreamnos americanus)
Se trata de un animal aclimatado a las duras condiciones reinantes en las zonas altas de Norteamérica en las que habita, pudiendo llegar a soportar temperaturas inferiores a los -45 ºC y vientos de más de 150 km/h. Todo esto lo consiguen gracias a su doble capa de piel lanuda. Ambos géneros disponen de cuernos negros largos de entre 15 y 28 cm de longitud, además de tener una característica barba y una cola corta.
Su peso suele oscilar entre los 45-85 Kg, teniendo en cuenta que los machos adultos pueden llegar a alcanzar un peso desde un 10% a un 30% superior al de las hembras.

ARMAS Y MUNICIONES RECOMENDABLES
Dado que la pieza principal iba a ser la cabra blanca, el calibre utilizado en esta expedición fue el siguiente:
Remington 300 Ultra Magnum con culatas y empuñaduras fabricadas en material sintético en el que se montó un visor Bushnell Elite 4200 de 6×24 con monturas fijas.
La munición utilizada fue la Remington Scirocco de 180 grains.

Otros calibres aconsejables para el viaje:
Si se va a seleccionar como pieza principal el oso Grizzly estaría bien llevar un .375 H&H para conseguir una mayor parada.

LA CARNE, OBLIGACI??N DE LLEVARLA EN UN CASO Y DESECHADA EN OTRO
Una de las cosas que más llamó la atención a los cazadores partícipes de esta expedición fue la diferencia de trato que se le daba tanto a la carne de la cabra blanca como a la del oso Grizzly. Las leyes de Alaska son bien claras en ambos casos: La carne de la Mountain Goat tiene que aprovecharse al máximo y una vez abatido el animal, los participantes en la cacería se tienen que hacer cargo de la carne y no la pueden dejar en plena montaña. En el caso del oso por el contrario, una vez de separar la preciada piel, es de obligado cumplimiento dejar la carne para los depredadores como el lobo, el glotón etc.
Esto se debe en gran medida a que la bilis del oso resulta ser extremadamente apreciada en algunos países asiáticos y esto ha propiciado un aumento de la caza furtiva del plantígrado, únicamente para aprovechar pequeñas aprtes de su cuerpo que después son vendidas en el mercado negro a precios desorbitados.

EL VIAJE HASTA ALASKA
Para llegar hasta Alaska primeró se viajó hasta Barcelona en coche y desde aquí a Philadelphia. Una vez en los Estados Unidos el siguiente desplazamiento fue hasta Phoenix y después se puso rumbo al territorio de Alaska, concretamente a Anchorage, que no siendo la capital del estado, es la ciudad más poblada con cerca de 300.000 habitantes.


EL ARMA SIEMPRE A PUNTO, INCLUSO DURMIENDO
Mientras se hace noche en la tienda de campaña del campamento es necesario tener el rifle que se ha llevado cargado y preparado para disparar, eso sí, con el seguro accionado para evitar accidentes. Uno de los animales más peligroso que puede atacar un campamento es el Oso Negro Americano (Ursus Americanus). Puede resultar curioso que el guía profesional durmiera siempre con un revólver debajo de su almohada.

 

CONSEJOS, DETALLES SOBRE EL VIAJE???
???    Desplazamientos. Desde donde se desarrolló la cacería hasta donde estaba el coche había tres horas de travesía en barca, y desde el coche hasta el pueblo más cercano una hora más. Desde este punto hasta Anchorage, la ciudad grande más cercana, había 5 horas de coche.
???    Compras. Anchorage suele ser parada obligatoria para muchos cazadores que visitan Alaska, no hay que olvidar visitar las grandes tiendas de caza y montaña que existen en la ciudad.
???    Ropa. En este caso el viaje comenzó con 19ºC el primer día y acabó con -10ºC el último, por lo que era necesario equiparse con ropa cómoda, de abrigo, térmica???
???    Calzado. Son ideales las botas con membranas aislantes del agua, así y todo, conviene llevar botas cuyo forro interior se pueda sacar, para poder secarlo con comodidad.
???    Armas. Las autoridades estadounidenses son bastante reacias a la introducción de armas en su territorio y hay que pasar varios controles de seguridad. Una vez pasados todos los controles en el aeropuerto de destino ya no hay mayor problema para moverse con tus propias armas dentro del país.
???    Guía profesional. En todas las cacerías que se contratan en los Estados Unidos es obligatorio ir siempre acompañado de un guía de caza profesional.

 

LA IMPORTANCIA DE CONTAR CON UNA BUENA ORGÁNICA
Al desplazarnos a lugares tan lejanos del mundo suele ser importante haber contratado la cacería con una orgánica de garantías, que ofrezca al cazador la confianza suficiente para embarcarse en una aventura como esta. Muchos cazadores agradecen que un miembro de la orgánica los acompañe durante las jornadas de caza, bien para labores de traducción o para solventar pequeños problemas que puedan aparecer durante el viaje.
Incorporar nuevas piezas una vez estamos en el destino
Una vez llegados al destino donde se desarrollará la cacería, existen países en los que se puede negociar con un guía el añadir una nueva especie de caza y negociar por tanto con él el precio de abate de esa nueva incorporación, sin tenerla que llevar contratada desde aquí. Para ello es necesario informarse de manera correcta si eso será posible en el país de destino y cómo funciona allí el sistema, puesto que respecto a esta materia cada país es un mundo.

 

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA DESVEDA DEL MES DE FEBRERO DE 2013.

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