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Marejada en la náutica de recreo de Bizkaia por la carestía del combustible

Marejada en la náutica de recreo de Bizkaia por la carestía del combustible

Además desde el 1 de julio se ha retirado al sector la ayuda de 20 céntimos vigente para los vehículos de carretera

Este verano se ven menos en la costa de Bizkaia las tradicionales estelas blancas que dejan en su derrota los pequeños yates, las embarcaciones que pescan por ocio y las potentes motoras que se meten, a veces a demasiada velocidad, por la ría de Urdaibai. La razón es el aumento del precio de los combustibles que ha llevado a muchos aficionados a la náutica deportiva a no zarpar tan alegremente como veranos atrás.

«HAY UN MOVIMIENTO DE GARRAFAS QUE NO VEAS»

Lo confirma Iñaki Urbina, miembro de la asociación Portu-Zaharra, los usuarios del puerto deportivo de Bermeo. “Sí se han reducido las salidas, la gente mira el dinero y mogollón, y eso en todos los puertos”. Una prueba son los aficionados a la pesca deportiva, sobre todo del bonito. Hasta este verano cuando alguien salía a 15 o 20 millas de la costa para pescar bonito, se corría rápidamente la voz y se organizaban quedadas con amigos para pescar.

Muchas veces llegaban y ya no había ejemplares pero echaban la mañana con una tortilla y unas cervezas por 100 euros. Ahora supone un coste de 200. “Este año no hay tantas embarcaciones, así se escucha en la frecuencia 9 de la radio, e incluso hay días que no oyes a nadie”, desvela Urbina. Desde el puerto de Sukarrieta el miembro de una cuadrilla habitual en esta actividad deportiva indica que “mis conocidos han hecho salidas selectivas cuando sabían exactamente que había bonito, yendo a tiro fijo”.

Coincide Jon Enderika, responsable del mantenimiento del Puerto de Plentzia, al indicar que “ahora la gente espera a que alguien salga y ver si coge algo para salir después. Es mucho gasto zarpar, recorrer a unos cuantos nudos 20 millas para coger cuatro bonitos”.

Javier Ortiz, de la asociación Orza, que organiza regatas de vela, apunta otra derivada en la que el combustible influye ya que muchos inquilinos de pantalanes en Getxo “viven fuera, en zonas alejadas como Burgos o Gasteiz y tienen que venir en coche, que también consume combustible”.

Un escenario de subida de precios que se agravó aún más para el sector a partir del 1 de julio cuando el Gobierno Sánchez decidió excluir de la bonificación de 20 céntimos del combustible a las embarcaciones de recreo, que antes sí disfrutaban. Héctor García es propietario de Polaris Nautika Eskola, una empresa de Getxo con un velero y un barco a motor que ayuda a obtener titulaciones náutico-deportivas y ofrece en verano excursiones por la costa.

Es muy crítico con la rescisión e indica que “no es justo que a las empresas también nos hayan quitado los 20 céntimos de ayuda”. Destaca cómo llenar el depósito del Polaris BI, de casi nueve metros de eslora, un motor de 320 caballos y “un depósito de 400 litros, antes me costaba 500 euros y ahora está casí en 1.000”.

Un aumento de costes que, detalla, “no hemos repercutido en los precios a los clientes. No nos parecía bien aumentar las tarifas ahora cuando ya las teníamos puestas a principios de año. Así que estamos sobreviviendo, otra cosa será de cara al próximo año, hablar que actualizar tarifas”.

Quién sí lo ha hecho ya es Iñigo Martínez, propietario de la empresa Planeta Jets asentada en el Puerto de Getxo que vende y alquila motos de agua. “El carburante más caro nos ha obligado a subir el coste de la hora de alquiler a 120 euros”, indica a pesar de lo cual “no ha bajado nada la demanda para salir con las motos”, confiesa. Martínez considera que “no hay derecho” a la retirada de la subvención porque opina que la “náutica de ocio no es un lujo, sobre todo para empresas como nosotros, donde el combustible es un gasto y cada vez mayor”.

La situación ha llegado a tal extremo que según asegura Iñaki Urbina desde Portu-Zaharra “conozco algunos jubilados de Bermeo que han decidido vender su txalupa porque, con poca pensión, ya no les da para mantenerla y llenar el depósito”.

Quienes llevan mejor la carestía del carburante son los que salen a la mar en velero. Ana Pérez, de Náutica Galea, ofrece para singladuras cercanas su Txitxarro, un velero de 12 metros para 8 personas. Reconoce que “hemos asumido el sobrecoste porque el gasto es gasoil es mínimo. Sí nos cuesta el doble cargar el depósito, pero también nos cuesta mucho gastarlo porque la energía con la que nos movemos es el viento, excepto cuando subimos por la ría a Bilbao que ahí tenemos que ir a motor”.

Tampoco gastan mucho los que van a pescar chicharro o calamar en txintxorros y pequeñas embarcaciones ya que “las txipironeras funcionan con diesel y el que va, echa el ancla delante de la isla de Izaro y pasa la tarde, apenas gasta un litro”, finaliza un habitual del puerto de Mundaka. l

Fuente. DEIA

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