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Juntero de Podemos en JJGG de Bizkaia sobre la caza: “No la caza no regula nada”

Juntero de Podemos en JJGG de Bizkaia sobre la caza: “No la caza no regula nada”

Juntero de Podemos en JJGG de Bizkaia sobre la caza: “No la caza no regula nada”

Transcribimos la opinión de Xabier Benito, juntero de Elkarrekin Podemos en la Diputación de Bizkaia, sobre la caza.

Año a año, el número de jabalíes abatidos no para de crecer, al igual que el de daños a agricultores. Es responsabilidad de las administraciones públicas velar por mantener unos ecosistemas sanos y compatibles con la actividad humana. De eso trata poner la sostenibilidad por delante en las políticas públicas.

La caza regula los ecosistemas y la sobrepoblación de algunas especies”, es el mantra que repiten una y otra vez desde el lobby de la caza y que las administraciones públicas vascas llevan años comprando a pie juntillas. Conocedoras de que este argumento tiene ya menos sustento científico que el terraplanismo, lo han ido adaptando a tiempo más actuales: “La caza regula y cuida los ecosistemas ante la ausencia de depredadores naturales”.

Si bien es cierto que si se elimina la caza de la noche a la mañana entraríamos en un escenario incierto en el que crecerían los daños en cultivos y producciones ganaderas, también es cierto que hasta la fecha el recurso de la caza tampoco ha conseguido controlar este efecto ni la sobrepoblación de ciertas especies. Y no precisamente porque se realicen poca batidas. Para ilustrarlo tomaremos los datos de Bizkaia que la Diputación Foral expone en sus informes cinegéticos anuales, siendo el último publicado el correspondiente a la temporada de caza de 2017/18.

Hasta la fecha, el recurso de la caza tampoco ha conseguido controlar la sobrepoblación de ciertas especies, aunque las batidas de jabalíes no paran de aumentar

Año a año el número de jabalíes abatidos no para de crecer: si en la temporada 2007 se abatieron 931 ejemplares, en la temporada 2017 la cifra llegó a los 1575. Por tramos de 5 años, entre las temporadas 2013 y 2017 se abatieron 1500 jabalíes al año de media, 909 para el período de 2008 a 2012 y 701 de 2003 a 2007. La cifra más baja de todo el histórico de capturas fue en la temporada de 1998 con 225 frente a la de 2015 con la mayor cifra recogida, 1.730 ejemplares.

En cuanto al corzo las tendencias son similares: en el período de las temporadas 2013 a 2017 se abatieron una media de 211 corzos al año. Más del doble que en el quinquenio comprendido entre 2003 a 2007, con 84 corzos cazados. Mientras en el año 1996 se abatieron solo 2 corzos, en la temporada 2013 se batió el récord con 375.

Cualquier cifra o indicador que podamos imaginar tiene una tendencia de crecimiento año a año: ejemplares vistos, relación de cazados/vistos, batidas realizadas, número de jornadas de cazador, número de perros empleados en las batidas, etc. Por tanto, podemos afirmar sin lugar a dudas que la caza no es un regulador de los ecosistemas o de las poblaciones de ciertas especies bajo ninguna circunstancia. ¿Son por tanto las personas que practican la caza las culpables de esta situación? No, la responsable de esta situación son las administraciones que se desentienden de su responsabilidad para con los ecosistemas que están responsabilizados a proteger y las actividades agrícolas que deberían ordenar e impulsar. De estas labores se intentan desentender satisfaciendo los intereses particulares del lobby de la caza.

La Diputación considera que satisface los intereses de las federaciones de caza y protege a agricultores y ganaderos, pero en realidad tampoco se cumplen ninguno de estos dos preceptos

Dicho de manera sencilla, la Diputación Foral piensa que posibilitando cada vez más batidas “mata dos pájaros de un tiro”: satisface los intereses de las federaciones de caza y protege a agricultoras y ganaderos de las pérdidas por destrozos de jabalí y corzo. En realidad no cumple ninguna de las dos pues unos siguen demandando más batidas y a menor precio y los otros acumulan cada vez mayores pérdidas económicas. En el año 2.017 el número de reclamaciones por daños de jabalí experimentó un ascenso de un 22,2%, pasando de las 810 reclamaciones del año 2.016 a las 990 de este año. “Este resultado supone un nuevo máximo histórico” reconoce el ente foral en sus informes.

A finales de Octubre de 2019 la cuestión de la sobrepoblación de jabalíes se coló con fuerza entre los temas de actualidad por la continua presencia de jabalíes en el barrio de Basozelai, en Basauri. Colectivos ecologistas volvieron a poner sobre la mesa la problemática de la falta de especies depredadoras. Los cazadores reclamaron su parte: el problema era que no se les deja cazar en entornos naturales protegidos o en las inmediaciones de la autopista. En la comparecencia del Departamento de Sostenibilidad y Medio Natural de la Diputación foral de Bizkaia la diputada jeltzale apuntó 3 causas: el fácil acceso a alimentos en el entorno urbano (especialmente porque los vecinos les daban comida), la extensión del período de reproducción de los jabalíes y la hibridación con los cerdos domésticos y vietnamitas, lo que aumenta su capacidad reproductora. La solución planteada fue la instalación de un comedero en la parte alta del monte y, por supuesto, más batidas extraordinarias y capturas con jaula para su posterior abatimiento.

La desregulación de los ecosistemas y los daños de ciertas especies animales a agricultores y ganaderas no es un problema que se pueda resolver a tiros

Llama la atención (aunque no sorprende) que las causas descritas por la Diputación Foral sean siempre puntuales y externas a sus competencias. Nada más lejos de la realidad. Un ecosistema sano se encarga por sí mismo de regular la población de especies, así como de evitar comportamientos extraños de las mismas (como bajar a la ciudad en busca de alimento). De que eso exista son responsables las administraciones. Si determinadas especies animales se trasladan a los entornos urbanos o provocan destrozos en cultivos se debe también a que ha descendido la capacidad de acogida del medio para la especie. Esto se debe a una disponibilidad menor de alimento por la desaparición del bosque autóctono y la proliferación de plantaciones de pino y eucalipto, a la desaparición de entornos naturales y zonas colindantes por la antropificación de los espacios y a la sobrepoblación de especies unido a la falta del papel regulador de especies depredadoras.

Los daños en los cultivos dependen de factores como la disponibilidad de alimento en el campo, de castañas y bellotas

Todo esto nos lleva nuevamente a la problemática de los daños del jabalí y corzo en explotaciones agrarias, demostrándonos que no depende exclusivamente de la sobrepoblación; que se solucionaría según el lobby de la caza con más batidas (argumento falso como demuestran la cifras). La Diputación Foral de Bizkaia apunta en el mismo informe que, si bien el tamaño de la población del jabalí es un factor importante, la cuestión de los daños en cultivos depende también de factores tan diversos como la disponibilidad de alimento en el campo (cosecha de frutos forestales: castañas y bellotas), la cercanía de los cultivos a los puntos de encame o las medidas preventivas adoptadas. Todo ello en manos de la Diputación.

En definitiva la desregulación de los ecosistemas y los daños de ciertas especies animales a agricultores y ganaderas no es un problema que se pueda resolver a tiros. La caza no regula nada, al contrario. Es responsabilidad de las administraciones públicas velar por mantener unos ecosistemas sanos y compatibles con la actividad humana. De eso trata poner la sostenibilidad por delante en las políticas públicas. Lamentablemente, administraciones como la Diputación Foral de Bizkaia están muy lejos de querer entender esto. Sin entrar en la cuestión del lobo (completamente desaparecido de Bizkaia por la acción humana) y de la cada vez más estudiada función de central que realizan los superdepredadores en un ecosistema, la Diputación permite batidas de zorros (depredador de las crías de jabalí o corzo) y en la temporada 2017 se llegaron a cazar 112 de estos cánidos. Nuestros paisajes son también cada vez menos diversos y los efectos del cambio climático más visibles. Urge dejar de poner parches ineficaces para los problemas y avanzar en soluciones efectivas tanto para los ecosistemas como para la ya de por si dañada actividad del sector primario.

XABIER BENITO
JUNTERO DE ELKARREKIN PODEMOS EN LA DIPUTACIÓN DE BIZKAIA
Fuente. elsaltodiario.com

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Redacción Desveda

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