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Ejemplar de corzo con cuerna rara y curiosa, cazado por Oscar España en Castilla y León

Ejemplar de corzo con cuerna rara y curiosa, cazado por Oscar España en Castilla y León

Ejemplar de corzo con cuerna rara y curiosa, cazado por Oscar España en Castilla y León

Las mejores armas y complementos para los recechos de corzos

Los armeros Rufino Eizmendi e Iñigo Sarasketa sugieren diferentes alternativas para equiparse de cara a participar en jornadas de caza mayor

J. Zengotitabengoa
Los recechos de corzo es una de las actividades cinegéticas que los cazadores pueden practicar durante estos meses antes de la apertura de la media veda que tendrá lugar a mediados de agosto. Considerada como una de las modalidades que para los aficionados resultan más difíciles y selectivas pero a la vez más reconfortante, su práctica permite resarcirse de unos meses de parón obligado de las actividades debido a la pandemia del Covid-19.

Aunque los mejores meses para los recechos han sido los de abril y mayo, algunos aficionados no desaprovecharán estos días la oportunidad de tomar parte en alguna jornada de caza, a pesar de que la frondosidad y vegetación en esta época del año complica la práctica durante estos meses.

Sin embargo, hay numerosos cazadores que participan en esta modalidad que se puede practicar con casi tres meses de retraso respecto a las fechas habituales, y que en el caso de Gipuzkoa está limitada a la zona de Laurgain, en Pagoeta.

Para quienes deseen participar en esta modalidad de caza mayor y les resulte necesario adquirir nuevo equipamiento o renovar el que disponían hasta el momento, los propietarios de las armerías Eizmendi, de Amasa-Villabona, y Sarasketa, de Amorebieta-Etxano, ofrecen varias alternativas que pueden adecuarse a las economías, las necesidades o los intereses de los aficionados a los recechos de corzo.

Rufino Eizmendi propone como arma semiautomática más recomendable la Browning FN 30.06, que “puede ser utilizada tanto para recechos como para batidas”, pero añade que “hay variedad de marcas donde elegir” y por añadir algunas de ellas apunta las que han llevado a los mercados la marca francesa Verney-Carron o la gipuzkoarra Rifles Bergara.

Variedad

Sin embargo, tanto el armero de Amasa-Villabona como Iñigo Sarasketa coinciden en apuntar que es entre los rifles de cerrojo donde los cazadores tienen a su disposición un mayor abanico de opciones. De hecho, es ese tipo de armas “las que utilizan la mayor parte de los cazadores”, aseguran.

La gran oferta que los aficionados tienen a su disposición en las armerías está condicionada en gran medida “por los acabados y los materiales con los que están realizadas las armas, ya que los fabricantes han sacado una ‘línea blanca’ de rifles de materiales más económicos, con precios que rondan entre los 800 o 1.000 euros, algo que antes era impensable”.

Los bolsillos más ajustados para participar en los recechos de corzo tienen a su disposición piezas como el Mauser M18, al precio de unos 850 euros, o el Tikka T3X que ronda los 1.200 euros. Para expertos cazadores con bolsillos menos apretados Sarasketa señala los rifles Sako 85 Bavarian Carbine, cuyo precio se sitúa en los 2.600 euros o el Blaser R8 Professional que ronda los 3.200 euros.

Para este tipo de armas el mercado ofrece también diferentes calibres que normalmente van de los 6,5 milímetros hasta los 9,5 o los 10 milímetros. Sarasketa apunta que los que se utilizan más habitualmente para este tipo de actividad cinegética son “el 243 winchester, el 270 winchester el 30.06 Springfield, la 7 mm Remington Magnum o la 300 winchester”.

Óptica de precisión

Junto a las armas y la munición los aficionados a los recechos de corzos utilizan para esta práctica cinegética otros elementos que, debido a la distancia que suele existir entre el cazador y la pieza a abatir, se han vuelto imprescindibles. Se trata de elementos como las miras telescópicas, los prismáticos o los telescopios terrestres, entre los que los dos armeros destacan los comercializados por las marcas Zeiss y Swarovski.

Entre las lentes que existen en el mercado con precios que oscilan desde los 600 a los 3.500 euros, Sarasketa sitúa entre los más accesibles el Burris 4X “que proporciona un abanico de entre 3 y 12 aumentos y que cuenta con una campana exterior de 56, ya que para recechar es necesario disponer de mucha luminosidad”.

Otras marcas que ofrecen mejores prestaciones aún son la mira telescópica que comercializa con similares características Steiner Ranger, mientras que Zeiss y Swarovski disponen de diferentes modelos y calidades en función de las necesidades o de los bolsillos.

En el campo de los binoculares Sarasketa sitúa entre los más accesibles el modelo Burris Droptine que ronda los 550 euros y que proporciona 10 aumentos con una campana de 42, mientras que los comercializados por Zeiss y Swarovski pueden situarse entre ese precio y los 3.000 euros.

También los telescopios terrestres o ‘mirones’ ofrecen un variado mercado en el que además de los más económicos que comercializan Burris o Bushnell por debajo de los 1000 euros, el aficionado dispone de otros modelos de calidad que proporcionan las marcas Zeiss y Swarovski y que pueden alcanzar hasta los 6.000 euros.

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Redacción Desveda

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