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El proyecto Gallipyr reintroduce y mejora los hábitats de urogallos y perdices de montaña

El proyecto Gallipyr reintroduce y mejora los hábitats de urogallos y perdices de montaña

El proyecto de cooperación transfronteriza Gallipyr para la recuperación y conservación del urogallo, la perdiz nival y perdiz pardilla, ha sido incluido como ejemplo de ???buenas prácticas??? en un informe sobre la biodiversidad forestal en Europa elaborado por SURF-Nature, un proyecto europeo para la mejora de las políticas regionales de conservación de la naturaleza.

El proyecto Gallipyr, en el que participa el Gobierno de Navarra a través de Ganasa, cuenta con socios de los tres estados del macizo pirenaico (España, Francia y Andorra) y trata de armonizar los métodos de seguimiento y de gestión de estas tres especies de galliformes, que llegaron a ocupar casi toda Europa en épocas de clima más frío y que hoy viven únicamente en sistemas montañosos.
 
En concreto, Ganasa ha ejecutado, entre otras, labores de seguimiento de las poblaciones de urogallo, en contacto con técnicos franceses participantes en el proyecto; también se han elaborado estudios de reintroducción de perdiz pardilla mediante la captura y seguimiento de hembras, con el fin de capturar posteriormente grupos familiares.

Para la mejora de los hábitats de estas especies, se han hecho trabajos de inventario y visualización de cierres peligrosos, así como de canalización de los desplazamientos humanos en zonas de gran valor estratégico para su conservación, con el fin de evitar importunar a estas especies. En este sentido, en colaboración con las autoridades locales, se han realizado folletos y se han colocado paneles informativos para disminuir el impacto de la actividad del esquí nórdico sobre la población de urogallos y perdiz nival en la zona de Larra.

Por lo que se refiere a la gestión forestal, además de la elaboración de una guía, se ha intervenido en las zonas que han perdido calidad para las especies: se han mejorado los hábitats para la perdiz pardilla mediante desbroces en zonas de matorral denso de boj y enebro; se trata de áreas que han sido tratadas para pasar de un 90% a un 60% de cobertura arbustiva. También se ha controlado la regeneración incipiente de pino silvestre mediante arranque manual.

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  1. artea-encina
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    REPOBLACIONES

    Transcurría el mes de marzo del año 78, con un tiempo que presagiaba la primavera
    después de un duro invierno. Por cuestiones laborales semanalmente iba a Eugui,
    y en uno de los viajes paré para repostar el vehiculo en Zubiri, al saludar a varias personas que estaban de espera, les oí comentar que estaban viendo durante varios días a jabalíes y zorros bajando por las laderas de los montes a las riberas bajas.

    Esteribar (Ehiztaribar, lugar de cazadores) valle y municipio de la Comunidad Foral de Navarra, por donde transcurría la calzada romana Astorga-Burdeos, tiene en Eugui una bella población junto al pantano del mismo nombre (1.955) donde afluyen, la regata Olazar desde Erreguerena y el río Arga de Kintoa o Quinto Real. El coto de caza con más de 6.000 hectáreas abarca desde Roncesvalles hasta El Baztán, limitando al norte con Francia. Las altitudes van desde 650 metros en el pantano hasta los 1.450 metros del pico Adi. El clima de este territorio es atlántico, de frecuentes lluvias y veranos suaves con inviernos de nevadas intensas.

    Destaca en sus montes las concentraciones de hayas, que constituyen extensos bosques con bellos árboles de troncos cilíndricos y altas copas, también hay robles, castaños, avellanos, espinos y zarzales. En sus cotas superiores tiene amplias extensiones de larra (landas), pastizales de hierba de diente, y a donde acude ganado vacuno del país vecino.

    Coincidiendo con la inauguración de la presa se soltaron varios ciervos procedentes de Sierra Morena, con la intención de repoblar, pues anteriormente existían en estos montes venados y habían desaparecido. Procrearon y cuando se consideró que el numero de reses por su cantidad lo permitía, hacia el año 64 se empezó a cazar con autorización especial y de forma selectiva los machos que indicaba el guarderío. Las piezas abatidas superaban los doscientos kilogramos y por las cuernas a algunos les fueron concedidas medallas.

    Pese al aparente éxito, con el apoyo encomiable del guarderío, aun teniendo muchos animales, el coto presentaba síntomas de decadencia cada año, la calidad de las reses iba mermando, no se efectuaban acciones selectivas sobre los machos defectuosos, ni descartes de hembras que mostraban evidentes síntomas de degeneración, sobre todo por endogamia.

    Volviendo al inicio del relato, a los pocos días se produjo un cambio del tiempo con la llegada de una ola de frío que originó grandes nevadas durante varios días, alcanzando cotas de más de dos metros de altura. En estas circunstancias donde más tarda en cuajar la nieve es en los cursos de agua corriente, lugar al que acuden los animales buscando comida en sus orillas y en donde hace menos frío. Pero esta vez fueron tan cuantiosas las nevadas que el hambre y las posteriores heladas provocaron fatales desenlaces para sus existencias.

    Cuando escampó con otro giro del tiempo y con vientos calidos del sur, que aceleraron el mallenko (agua de deshielo) el cual con su natural violencia arrastró a los animales muertos de las riberas de los riachuelos y el río hasta el pantano.

    El espectáculo era dantesco viendo flotar bultos parecido a zagis (odres) y que no eran otra cosa que los cuerpos de los venados hinchados. También había cuerpos en las orillas de la carretera y en los remansos del río.

    Con denodados esfuerzos de guardas y cuadrillas de operarios se retiraron los restos, depositándolos en zanjas construidas a propósito para su enterramiento. Días más tarde, el buen Errea (guarda mayor del coto) me comentó que se habían recogido más de trescientas reses a consecuencia de la catástrofe y destacar como detalle muy particular, el de que no se encontró ningún resto de jabalí, zorro o liebre.

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