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Especializados para bordar su labor durante la media veda

Especializados para bordar su labor durante la media veda

Especializados para bordar su labor durante la media veda

José Luis Llona y Manu López desvelan las cualidades que atesoran los perros de su predilección, los bracos y los Épagneul bretones

J. Zengotitabengoa
Aunque la mayoría de quienes practican la caza menor son partidarios de contar con perros como los setter o los pointers de los que hablábamos hace un par de semanas, hay también numerosos aficionados que se decantan por tener como aliados a otras razas como el Épagneul bretón o el braco, que cuentan también con sus defensores a ultranza y son también muy estimadas entre quienes practican la actividad cinegética.

Serán muchos los cazadores que desde mañana mismo saldrán a disfrutar de la media veda por los campos de Araba, Nafarroa o Castilla y León junto a sus infatigables e inseparables compañeros para intentar conseguir buenas perchas, sobre todo de codornices, pero también de torcaces, tórtolas y otras especies. En esa actividad contarán con la imprescindible e inestimable ayuda de sus perros como inseparables compañeros, con el objetivo de disfrutar de buenas jornadas de caza pero también de conseguir que estos demuestren todas las cualidades que atesoran, sean innatas o adquiridas.

Para desarrollar esa actividad el loiutarra José Luis Llona se decanta por los bracos, mientras que el barakaldarra Manu López optará por los Épagneul bretón y cada uno de ellos justifica con argumentos de peso la predilección que siente por la raza por la que se han decantado para practicar su afición favorita. Pero sobre todo coinciden al señalar que lo que les gusta, al margen de una raza y otra, es “contar con un buen perro”.

En el caso del braco, Llona apunta que se trata de perro que “no es un 10 en nada pero tiene un nota muy alta en todas las características que atesora”, ya que se trata de una raza que tiene como principal virtud “su polivalencia” debido a que se desenvuelve sin mayores problemas “en todo tipo de terrenos”. A modo de ejemplo apunta que este tipo de perros “aguantan muy bien tanto el frío a pesar de tener el pelo corto y al mismo tiempo también se mueven bien en zonas de rastrojos, en el monte, en el cobro en agua…”.

Evolución

López señala por su parte que “el Épagneul bretón es la raza más completa” ya que “ha evolucionado mucho en los últimos 30 o 40 años, cuando eran perros más pesados y más lentos, aunque los actuales van donde va cualquier otra raza y además están bien socializados”. Apunta en este sentido que los bretones se caracterizan durante la caza por exhibir “una muestra firme que igual no resulta excesivamente vistosa”, pero sí que destacan por ser “buscadores incansables y por tener un buen cobro y patrón”.

Además, apunta como ventajas adicionales que “es más limpio, come menos, lo llevas en un espacio menor, no es nada pendenciero” y señala, por encima de todas sus virtudes, que “es muy inteligente”.

También “el equilibrio y la docilidad” son otros aspectos que caracterizan a los bracos “que tienen una nariz brillantísima y no tiene nada que envidiar a ningún otro en lo que al alcance de la muestra, la forma de poner la muestra o a la intensidad se refiere”, matiza Llona. Reconoce también que “para algunos aficionados son perros que tiene un gran carácter” pero en su opinión se trata de una virtud ya “es bastante dócil y admite muy bien las correcciones”, y defiende en este sentido que “yo no quiero un perro que tenga mal carácter, ni braco ni de ninguna otra raza”.

Caza y competición

Llona realiza diferenciaciones entre el braco alemán el italiano y el francés, y sostiene que “el auténtico es el alemán que tiene más cuerpo, más peso y está más equilibrado, mientras que el italiano es de líneas más finas, de menos hueso y más rápido, mientras que el francés es una raza más fina y quizás de menos potencia”. Por ello cree que el primero es el más idóneo para la caza y los otros dos están más dirigidos hacia la faceta competitiva.

Después de haber cazado “con todas las razas de perros”, López se decantó por los bretones y desde hace unos seis años tiene situado su criadero con el afijo De Riosmedianos en a Villasana de Mena. Aunque también caza durante de la media veda, destaca que “soy cazador de becada y la gente se asombra porque creen que esa modalidad solo puede hacerse con un setter inglés y eso no es así porque es en el monte donde los bretones sacan sus mejores virtudes”.

Aunque admite que, en las mismas condiciones físicas, “es posible que el Épagneul bretón tenga menos velocidad que otras razas, pero tiene a su favor un mayor aguante que los demás. De hecho, cada vez cuenta con más partidarios y la predilección que sienten muchos cazadores por sus cualidades se evidencia en que cuenta con un club en el Estado español que es el que reúne a un mayor número de aficionados y uno de los que más pruebas organizan”, indica López.

Para el aficionado loiutarra que se considera “un ‘braquero’ de toda la vida”, la media veda es uno de los momentos en los que el braco puede lucir mejor sus características tanto con la codorniz como con la torcaz. “Tiene un buen trote para aguantar cuatro o cinco horas de caza y además hay que destacar que tiene un buen cobro. Si no se cuenta con un perro que realice un buen cobro es imposible hacer buenas perchas, y hoy en día resulta importantísimo cobrar cada codorniz que se mata”.

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Redacción Desveda

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