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La nueva PAC: Conservar, pero manteniendo la viabilidad de las explotaciones

La nueva PAC: Conservar, pero manteniendo la viabilidad de las explotaciones

Es evidente el cambio que ha sufrido el sistema agrario en los últimos 40 años. Las poblaciones de muchas especies están desapareciendo y el abandono del campo es galopante. Estamos ante la necesidad de producir más y a menor coste, lo que ha hecho que el campo español se haya ido haciendo cada vez más inhóspito para muchas especies de fauna y flora, antaño muy abundantes. Por poner un ejemplo, al no haber suficiente alimento, cobijo y tranquilidad, el campo se ha ido vaciando de sisones, alcaravanes, perdices, codornices, tórtolas y otras muchas especies. Pero lo más curioso es que nuestro campo también se ha ido quedando sin agricultores y ganaderos: en la actualidad menos de un 5% de la población activa en nuestro país se dedica a la agricultura, una actividad que se desarrolla en aproximadamente el 50 % de nuestro territorio.

El sector cinegético tiene una gran oportunidad en España antes de la reforma del nuevo periodo de la PAC 2023-2027. La intención de la Unión Europea con la nueva Política Agraria Común es reforzar prácticas más respetuosas con el hábitat, especialmente con el desarrollo de los eco-esquemas, un nuevo régimen de pago para promover la protección del medio ambiente mediante pagos directos, incentivando así a los agricultores para que adopten prácticas beneficiosas para la conservación.

Es cierto que las rentas para el agricultor deberían venir del propio mercado y no de las ayudas, pero ante una perspectiva donde es necesario producir más a menor precio, si exigimos medidas que incrementen los costes y a ello le sumamos la volatilidad de precios agrícolas y la competencia en inferioridad con terceros países, lo que provocaremos será el abandono de miles de explotaciones de nuestros campos. Y nuestros campos sin agricultura serían páramos desiertos con una biodiversidad donde la caza no tendría cabida, del mismo modo que la agricultura sin los cazadores estaría abocada al abandono de buena parte de sus explotaciones.

Las propuestas de eco-esquemas tienen la configuración de nuevas intervenciones, que pueden incluirse en el primer pilar de la PAC (fondo FEA- GA), basada en prácticas agrícolas que sean beneficiosas para el clima y el medio ambiente y que se encuadran dentro de los tres objetivos específicos medioambientales definidos relativos al cambio climático y la energía sostenible; el desarrollo sostenible y la gestión eficiente de los recursos naturales; y la protección de la biodiversidad, los servicios ecosistémicos, la conservación de los hábitats y los paisajes.

Por todo ello, la Fundación Artemisan en colaboración con la Real Federación Española de Caza ha propuesto incluir en la nueva PAC, que se está desarrollando ahora, unas medidas concretas para la consecución de estos objetivos: el desarrollo de márgenes multifuncionales, la creación de márgenes de siembra sin cosechar, el fomento de los barbechos con cubierta vegetal, la diversificación de cultivos, olivares con cubiertas, la rotación con cultivos mejorantes, el diseño de caballones o bettle Banks y la mejora de pastizales así como la recuperación de cultivos tradicionales.

«Todas nuestras propuestas han sido fruto de una experiencia en gestión del territorio donde Artemisan ya está desarrollando parte de estos eco-esquemas en campo (proyecto RUFA, PIRTE y FRAMEWORK) en medios cerealistas y en cultivo tradicional de olivar», explican desde la Fundación. A lo que añaden: «El agricultor está para producir, les podemos pedir esfuerzos en conservación, pero lo que no puede ocurrir es que estas medidas de conservación corran de su bolsillo, por ello las administraciones públicas deben buscar las herramientas para compensar y apostar por un medio agrario rico también en biodiversidad».

Fuente. elmundo.es

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