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Los buenos cuidados del perro evitan disgustos durante la práctica cinegética

Los buenos cuidados del perro evitan disgustos durante la práctica cinegética

Prestar atención a las víboras, las espigas y los golpes de calor que pueden afectar a los perros durante la caza, son tres aspectos que los veterinarios recomiendan tener en cuenta durante la media veda.

Las temperaturas extremas propias de la media veda en los campos de Castilla, Aragón, Extremadura y otras zonas cinegéticas es un aspecto que para el cazador resulta inevitable. Para afrontar cada jornada, el aficionado se alimenta, hidrata y adecúa su forma física a las exigentes condiciones del medio; algo totalmente lógico.

El cazador, además, debe tener presente que su mejor compañero en el desarrollo de esa actividad también requiere minuciosos cuidados, atenciones y preparativos ante la severa amenaza que constituyen las condiciones climatológicas del estío. Aunque la preparación previa haya sido idónea y se haya realizado de forma óptima, los cuidados deben además estar reforzados con los consejos que ofrecen quienes más saben de su salud: los veterinarios.

Además de recordar que los perros deben estar entrenados y en buenas condiciones físicas para afrontar una jornada de caza, los especialistas reiteran que los mejores compañeros del cazador deben recibir los cuidados pertinentes antes y durante el tiempo en el que están desarrollando su labor en el campo. Omitir algunos aspectos básicos puede resultar de fatales consecuencias para ellos.

En ese sentido resulta imprescindible que los perros estén bien alimentados, desparasitados de pulgas, garrapatas y lombrices y, en el caso de que se desplacen a zonas en las que es obligatoria la vacuna antirrábica, que estén debidamente inoculados.

Entre las atenciones sanitarias más importantes que pueden recibir a priori, destaca la de «controlar las almohadillas plantares. Deben estar en buenas condiciones, sin que estén aspeadas», señala Yurema Arbaizar, de la Cínica Veterinaria Ariñez. Para ello recomienda la utilización de protectores plantares especiales elaborados con productos naturales en formato de espray o de pomada, «porque algunos perros tienen las almohadillas más blandas y con la paja se les pueden aspear».

La prevención en forma de entrenamiento previo también puede contribuir a reducir el riesgo de que se aspen las almohadillas plantares o aparezcan llagas. Ejercitar al perro sobre superficies áridas o con piedras en las que se vayan endureciendo las almohadillas es un método para evitar la aparición de erosiones e inflamaciones. 

Las afecciones plantares más leves pueden ser tratadas mediante friegas de agua fría, vinagre y sal, pero si las almohadillas se han levantado es necesario proceder a su desinfección y dejar reposar durante varios días. 

Otra de las recomendaciones que realiza Arbaizar, «sobre todo de cara a los perros de raza setter o de bretón» hace referencia a la necesidad de «cortar los pelos, tanto debajo de las orejas como entre los dedos de las patas».

La veterinaria arabarra sostiene que «si tienen los pelos largos y enmarañados con nudos, es más fácil que las espigas del trigo se queden enredadas». El problema más importante, sin embargo, puede producirse si esas espigas se introducen en las orejas, entre los dedos e incluso en los ojos. «Si consiguen entrar bajo la piel pueden hacer ‘trayectos’ y, por ejemplo, llegar hasta la parte superior de la pata o a cualquier otra parte del cuerpo. En el caso de la oreja podría romper la membrana timpánica» y otros órganos del oído interno.

Arbaizar recomienza tener mucho cuidado ante ese tipo de situaciones y aconseja revisar las orejas, los ojos y las patas «inmediatamente después de finalizar cada jornada de caza» con la finalidad de «detectar la posible presencia de ese tipo de elementos y quitárselos». Del mismo modo recuerda la conveniencia de revisar las almohadillas para comprobar que no estén aspeadas.

Otro consejo que los veterinarios consideran importante durante la jornada de caza es la de llevar agua para que los perros se mantengan hidratados. Las zonas de caza de verano son por lo general muy calurosas y el sol puede provocar los golpes de calor propiciados por la deshidratación. Para prevenir esa situación es recomendable proporcionar agua al perro cada poco tiempo.

La alimentación es una cuestión vital para afrontar satisfactoriamente cada jornada de caza. Ante el enorme desgaste físico del perro es necesario que estos estén nutridos con piensos de alta energía que les permita afrontar y recuperarse adecuadamente de la labor realizada.

Arbaizar aconseja también evitar las salidas inmediatamente después de que hayan ingerido su comida, por lo que es necesario «que pase un tiempo prudencial desde que comen hasta que comienzan la partida de caza».

Aunque puede resultar inevitable que los perros se vean afectados por la picadura de una víbora o por otro tipo de heridas, Arbaizar recomienda tener a mano un botiquín en el que no pueden faltar los elementos necesarios para realizar las primeras curas e incluso algún corticoide.

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