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Proyecto Becada: una iniciativa encaminada al sostenimiento de la especie para garantizar su futuro

Proyecto Becada: una iniciativa encaminada al sostenimiento de la especie para garantizar su futuro

El plan ideado por el Club de Cazadores de Becada con Perro (CCBP) cuenta con una red de cazadores que recaban datos en los que basan su solicitud de reducción de jornadas de caza y la reducción del período de veda.

El Proyecto Becada, iniciativa impulsada por el Club de Cazadores de Becada con Perro (CCBP) desde su creación en 1999, es un plan que da continuidad a una primera experiencia desarrollada entre 1990 y 1998 por la Fundación para el Estudio y Defensa de la Naturaleza y la Caza (FEDENCA) en torno a la Scolopax rusticola, que dio lugar a una publicación pionera en torno a la oilogorra o sorda.

La campaña del CCBP persigue que “la caza de la becada sea más duradera y haya más becadas para todos” según apunta el secretario del CCBP, Aritz Crucelegui. Además incorpora el objetivo añadido de intentar acceder a diversas incógnitas eto-ecológicas que rodean a dicha especie.

Para ello toma como base las aportaciones de los cazadores que se encargan de recabar datos concretos en torno a cuestiones como el número de ejemplares observados y cazados, la cantidad de jornadas, el terreno, el clima o el número de personas y perros participantes. “La única forma de gestionar correctamente la caza de la becada está basada en datos científicos”, subraya Crucelegui.

Los datos que recaban aficionados de todo el Estado español, han permitido constatar que durante la temporada 2016/2017 los índices de abundancia se sitúan en parámetros normales. Aunque a nivel estatal el índice fue ligeramente inferior a temporadas anteriores, en el caso del País Vasco y la cornisa cantábrica el porcentaje fue ligeramente superior a la media.

Crucelegui explica que “en octubre y noviembre que es cuando llegan las becadas, hubo bastante humedad en la vertiente cantábrica, mientras que en provincias como Burgos, Soria, Palencia o León la temporada fue muy seca. La becada es un ave que vuelve al lugar en el que ha estado invernando los años anteriores y si no encuentra alimento realiza pequeñas migraciones para garantizar su subsistencia”. En Navarra, por ejemplo, “se notó muchísimo las zonas en las que llovió a partir de agosto y en aquellas zonas en las que apenas hubo precipitaciones, ya que en estas últimas la presencia de becadas fue mucho menor”, asegura.

Además de esos datos el CCBP cuenta también con diferentes estudios desarrollados dentro del proyecto Scolopax Sin Fronteras, que permite conocer los lugares de cría de las becadas mediante radio telemetría vía satélite a partir de la colocación de un GPS. Esa iniciativa que ha permitido constatar “que las becadas inician su regreso en el mes de febrero hacia el norte, el nordeste y el este de Europa”, se complementa con el anillamiento de ejemplares para recabar así más información sobre la especie.

Ejemplares jóvenes

Los datos obtenidos y el análisis de las alas de becada que aportan los propios cazadores para conocer el ‘âge-ratio’ que establece el porcentaje de sordas jóvenes capturadas, les ha permitido conocer que “el 72% de las cazadas en el País Vasco eran ejemplares jóvenes que venían por primera vez a pasar el invierno a la Península ibérica. Es decir, que menos del 30% repetían invernada, con lo que la relación entre la presión y el âge-ratio es directa, lo que significa que cuanto más se mate en una temporada menos ejemplares adultos vuelven en la temporada siguiente”, sostiene Crucelegui.

A partir de esos datos el CCBP presenta cada a año a través de su delegado en Euskadi, Kepa Samsó, sendas alegaciones a las órdenes de veda que publican las diferentes diputaciones con el objetivo de lograr la disminución de las jornadas permitidas semanalmente y la reducción del período de veda. En la actualidad la caza de oilagorras está limitada a tres jornadas en Araba, mientras que en Bizkaia son seis los días hábiles para su captura y en Gipuzkoa está permitida durante los siete días de la semana, durante el período de veda que comienza a mediados de octubre y se prolonga hasta mediados de febrero.

“Los datos que estamos manejando nos dicen que controlando los días de caza de la semana y los cupos diarios, la continuidad de esta práctica en el futuro será más sostenible y estará menos presionada”, añade Crucelegui. Por esa razón han propuesto en repetidas ocasiones que las jornadas de caza se limiten a tres o cuatro a la semana y que la temporada de caza termine el 31 de enero o el último domingo de ese mes.

El CCBP cuenta con unos 300 asociados en el País Vasco, de los que un alto porcentaje desarrolla su afición fuera de Euskadi. Aunque el número de asociados no representa al 100% de los cazadores de becada, los integrantes de la agrupación defienden su derecho a exponer su opinión en base a los datos obtenidos de los estudios llevados a cabo. Crucelegui asegura que “no pretendemos obligar a nadie, pero poco a poco los aficionados van entendiendo la caza como la entendemos nosotros”.

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