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Udala, pasto de los jabalíes

Udala, pasto de los jabalíes

Los
peñascales y encinares
de Udalatx se han convertido
durante los últimos
años en el hogar de
una floreciente
población de
jabalíes, que a juicio
de los baserritarras bien
merece la
consideración de
«plaga».

Los ganaderos de
vacuno, ovino y caprino de
Udala, barrio enclavado a los
pies de la peña
homónima, son
quienes más
directamente sufren los
estragos ocasionados por
estos cerdos salvajes.
«Descienden durante
las horas nocturnas para
escarbar en los pastizales en
busca de raíces y
lombrices». 

 

Aitor Murgoitio, del
caserío Kabuena,
lleva invertidas este
año
«más de
doscientas horas de
trabajo», tratando de
recomponer sus destripados
pastizales. Sus vacas
dependen de la hierba que
crece en ellos, y si los
jabalíes
continúan
despanzurrando sus pastos,
tendrá que volver a
comprar forraje para el
ganado. El año pasado
«me gasté
más de cuatro mil
euros en este
concepto». 

 

Los pastizales
destripados por los
jabalíes ocasionan
importantes perjuicios a los
baserritarras: las vacas y las
ovejas no pueden pastar, y
los baserritarras no pueden
segar y apilar la hierba que
precisan para alimentar al
ganado durante el invierno.
Además, si
introducen medios
mecánicos para la
siega, se arriesgan a que las
cuchillas de la segadora
sufran desperfectos, cuyas
reparación tiene un
considerable coste. 

 

Reserva natural 

 

Obviamente, nadie
conoce con precisión
qué población
de jabalíes se oculta
en las encrespadas faldas de
Udalatx. Castillo, pastor de
ovejas de Udala, estima que
«podría haber
una veintena de madres
reproductoras». Cada
una pueden criar 5 o 6
jabatos al año, y
además
habría que sumar los
machos adultos que viven
solos. «Antes los
jabalíes solo
aparecían por Udalatx
en invierno para retornar en
verano a sus asentamientos
en la zona de
Gorbea», recordaba
este pastor. 

 

Pero con el progresivo
abandono de la
explotación humana y
ganadera de los bosques, la
broza ha terminado por
enmarañar pinares y
encinares,
convirtiéndolos en el
hábitat idóneo
para los jabalíes. La
abundancia de bellotas y lo
abrupto del terreno han
favorecido la
proliferación de esta
especie en un entorno que,
además, ostenta la
consideración de
reserva natural. 

 

En consecuencia, la caza
está totalmente
vedada, y, según los
baserritarras, las contadas
batidas de jabalíes
que autoriza la
Diputación Foral
apenas hacen mella en la
población de esta
especie salvaje. 

 

Naturalmente, todas las
artes furtivas de lazos, cepos
o cebos están
estrictamente prohibidas,
como admiten los propios
baserritarras. 

 

Piden soluciones 

 

Los baserritarras de
Udala carecen de medios
para resolver el problema de
los jabalíes por
sí solos. Los mastines
que guardan el ganado
«sirven para ahuyentar
perros sueltos o asilvestrados
que rondan al ganado, pero
no son rival para una grupo
familiar de jabalíes, y
mucho menos para un macho
que puede superar los cien
kilos de peso». 

 

La problemática
que arrostran los
baserritarras no es nueva, y
los intentos para que la
administración
solucione el problema,
tampoco. «Llevamos
remitidos siete escritos a la
Diputación a
través del sindicatos
agrario EHNE. Y aún
no hemos recibido
respuesta», lamentaba
Murgoitio. Tampoco los
contactos con la
Federación
Guipuzcoana de Caza han
dado los frutos
esperados. 

 

Murgoitio y Castillo, al
igual que sus convecinos
udalarras, empiezan a perder
la paciencia y piden
«soluciones a quien
corresponda». Y
confían en recibir el
respaldo del Ayuntamiento
de Arrasate en la demanda
que plantean.

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Redacción periódico digital Desveda #caza #pesca #tirodeportivo #rural #naturaleza

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