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Pierde la cosecha de 1.200 viñas al devorarla los jabalíes

Pierde la cosecha de 1.200 viñas al devorarla los jabalíes

Pierde la cosecha de 1.200 viñas al devorarla los jabalíes

«Las cepas estaban a rebosar de uva y ahora no queda nada», lamenta Francisco Ginestar, de 75 años y que cuida uno de los últimos viñedos de la ciudad.

Pierde la cosecha de 1.200 viñas de moscatel en Dénia al devorarla los jabalíes
Todo el trabajo de un año echado a perder en una noche. «Las cepas estaban a rebosar de uva y lo hemos perdido todo. En este mismo día del año pasado, empezamos a cortar los racimos de uva. Ahora los jabalíes lo han devorado todo». Francisco Ginestar, un agricultor de 75 años, cuida uno de los últimos viñedos de Dénia. Tiene una hectárea de viñas de moscatel en la partida del Palmar. «Es lo último que queda aquí cultivado y cuidado. Y el Palmar tiene una gran historia. Aquí nacía la mejor uva para escaldar y hacer la pasa que se exportaba a Inglaterra», afirma.

Este campo es uno de los últimos vestigios que sobrevive en Dénia de la gran y próspera época del comercio de la pasa. Alrededor todo son campos yermos y repletos de maleza. También están a un paso las urbanizaciones de apartamentos de les Marines. Cuesta imaginarse ese pasado en el que las viñas se extendían hasta el infinito.

Francisco tiene una hectárea de terreno, que compró su abuelo. Formaba parte de la finca del Metge Serra, d’Alcoi. El sábado por la noche los jabalíes abrieron un agujero en el cercado y se colaron en el viñedo. Lo destrozaron. Se zamparon los racimos. Francisco descubrió el domingo el estropicio. Se echó las manos a la cabeza. Lo primero que hizo fue utilizar un saco de cemento y grandes piedras para tapar la brecha en la valla. «Pero esos animales tienen una fuerza descomunal. Lo arrasan todo».

«Aquí debería hacerse como en Francia. Si ocurre lo que nos ha pasado a nosotros con los jabalíes, viene un perito y valora las pérdidas y se indemniza al agricultor», dijo Francisco, que advirtió de que toda esta zona está repleta de jabalíes y urge hacer batidas. «También se debería obligar a que los campos abandonados se cuiden. Pueden prenderse fuego con facilidad y son un escondrijo para los jabalíes».

Este labrador lamenta que esta partida del Palmar, que «es la esencia de lo que fue la Dénia de la pasa», sea ahora un gran erial. Lo único que crece son las urbanizaciones de primera, segunda y tercera línea de les Marines. «Las autoridades deberían apoyar a los agricultores. Aquí está la historia de Dénia y el único viñedo que queda es el mío y, en una noche, he perdido toda la cosecha».

Francisco asegura que este campo le ha permitido sacar adelante a su familia y pagar los estudios de sus tres hijos. «Es una tierra muy agradecida. De lo mejor de Dénia».

Recordó que los trabajadores que este año acudieron a reparar el vallado (Francisco ya columbraba que los jabalíes le darían un disgusto) le dijeron que las cepas habían sido este año extraordinariamente feraces. «Ellos calculaban que cada viña podía tener unos diez kilos de uva». El moscatel empezaba a coger su singular color dorado. Los racimos eran de exposición, magníficos. Pero se coló una manada de jabalíes y todo se fue al traste.

Fuente. levante-emv.com

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Redacción Desveda

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