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Cazadores y armeros esperan impacientes el regreso a la ‘nueva normalidad’

Cazadores y armeros esperan impacientes el regreso a la ‘nueva normalidad’

Cazadores y armeros esperan impacientes el regreso a la ‘nueva normalidad’

El estado de alarma por el Covid-19 ha paralizado económicamente las actividades cinegéticas en cotos y de las armerías, y en las competiciones de tiro deportivo

J. Zengotitabengoa
Con la entrada en la fase 2 de la desescalada que se incluye en el ‘Plan de transición hacía una nueva normalidad’ que fue aprobado por el Gobierno de España debido a la pandemia provocada por el Covid-19, la situación para los aficionados a la caza comienza a aclararse aunque, en realidad, aporta escasas perspectivas inmediatas para el optimismo.

Desde que entrase en vigor por primera vez el Estado de Alarma el pasado 14 de marzo y con las sucesivas prórrogas que ha tenido esa situación, la incidencia para el sector cinegético ha sido enorme, en todos los sentidos. Desde el cierre de cotos, armerías y otros servicios, hasta el confinamiento obligado y la consiguiente imposibilidad de practicar la actividad y, evidentemente, por las cuantiosas pérdidas económicas que supone para miles de personas que, desde diferentes sectores, viven directamente de la caza.

La incidencia que la situación ha tenido para las actividades relacionadas con la caza o las competiciones relacionadas con el tiro han sido “enormes”, en opinión de Rufino Eizmendi, vicepresidente de ADECAP-Asociación para la Defensa del Cazador y Pescador y titular de la Armería Eizmendi de Villabona, y de Iñigo Sarasketa que regenta en Amorebieta-Etxano la Armería Sarasketa.

Aunque los meses en los que la pandemia está incidiendo no son los que tienen una mayor actividad relacionada con la caza, modalidades que se practican en estas fechas como los recechos del corzo o el descaste de conejos se han visto suprimidas de la noche a la mañana y han supuesto un enorme disgusto para muchos cazadores.

Descaste de conejos

“Tanto en Gipuzkoa como en Bizkaia hay numerosos aficionados al descaste de conejos que se realiza en diferentes cotos de la zona de Tudela y que acuden a esa cita con mucha ilusión”, apunta Eizmendi.

Sin embargo, el confinamiento domiciliario primero y la imposibilidad de movilidad territorial después, han imposibilitado a los cazadores desplazarse hacia esa zona de Nafarroa para tomar parte en una modalidad que se centra en el control de la densidad de poblaciones en incremento y de cara a prevenir explosiones demográficas, y que además cuenta con gran arraigo pero que “sigue cerrada y no sabemos hasta cuando”.

Otra modalidad que se ha visto afectada por la prohibición decretada ha sido la de los recechos de corzo, considerada como la disciplina cinegética más selectiva, aunque en esta época del año está limitada a la caza de machos de esa especie.

“Abril y mayo son los meses más adecuados para practicar esa modalidad, ya que en junio suele haber mucha más vegetación y los montes están más frondosos, lo que hace más complicada su caza”, apunta Sarasketa. Esta modalidad que se practica en Gipuzkoa únicamente en la zona de Laurgain, en Pagoeta, “llegará, si llega, con tres meses de retraso, con lo que prácticamente se habrá perdido la temporada”.

Aunque la pandemia que obligó al cese absoluto de casi todo tipo de actividades comerciales parece remitir, la actividad comercial está recuperando el pulso con muchas limitaciones. Tras dos meses y medio de cierre absoluto y con la entrada en un periodo de reapertura en estrictas condiciones de higiene, seguridad y aforo, Eizmendi y Sarasketa coinciden en apuntar que “lo que se ha perdido de cuota de mercado es imposible de recuperar”.

Pruebas suspendidas

De hecho, los meses de primavera suelen ser propicios para que la práctica de tiro al plato, de tiro pichón o de otro tipo de competiciones y entrenamientos. Sin embargo, la supresión de concursos que “sólo en la modalidad de pichón colombaire ha propiciado la suspensión de unas 10 o 12 pruebas en Gipuzkoa, parece que seguirá así hasta el mes de julio”, apunta Eizmendi.

Por si fuera poco, los cazadores tienen tendencia a comprobar la situación de los campos de cara a la media veda de la codorniz y de otras especies de caza menor cuya apertura suele tener lugar a mediados de agosto. Gran parte de los aficionados tiene por costumbre desplazarse a diferentes zonas, sobre todo de Castilla y León, aunque a la actual prohibición de desplazamientos interprovinciales se añade el hecho de que esa comunidad se encuentra aún en la fase 1 de la ‘desescalada asimétrica’ establecida por el Gobierno español.

La situación propiciada por la pandemia del Covid-19 ha hecho imposible la celebración de las ferias anuales en las que se presentan las novedades que introducen las industrias del sector. En ese contexto es evidente que las innovaciones en armas, ropa, calzado y complementos no lleguen a las armerías y, por lo tanto, a los cazadores. Sarasketa apunta como de las pocas primicias “el Tickless, un ahuyentador de garrapatas por ultrasonidos, tanto para perros y personas que se vende por 29,90 euros, que viene muy bien tras una primavera húmeda y soleada” que ha propiciado la proliferación de ese tipo de ácaros.

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Redacción Desveda

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