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De momento las torcaces fuera del alcance de las escopetas

De momento las torcaces fuera del alcance de las escopetas

La abundancia de torcaces que atraviesan a excesiva altura para las escopetas, parece ser la tónica generalizada entre los cazadores durante las dos primeras semanas de pasa

Puestos que apenas han disparado un tiro, otros en los que se han avistado gran cantidad de aves pero a gran altura o zonas en las que las capturas se mantienen al nivel de años anteriores, son la tónica desigual de las primeras dos semanas de pase de aves migratorias en las diferentes zonas de Euskal Herria. Con todo, los cazadores continúan con ansiedad en sus puestos a la espera de que las bandadas se pongan al alcance de sus escopetas.

Un recorrido por diferentes puntos habituales de pase distribuidos por la geografía de Euskal Herria aporta una idea nada homogénea del momento en el que los cazadores deberían estar en pleno apogeo. Frente a las capturas en las palomeras de Etxalar, donde llevan un número similar al de anteriores campañas, hasta los puestos de Bizkaia o Araba, donde apenas han cazado nada, el pase está resultado cuando menos desigual.

“Desde que comenzó la actividad con las redes en las palomeras de Etxalar, se han cogido 40 docenas y media de palomas”, apunta Laura Elizagoien, técnica de Turismo Rural y responsable de las visitas guidas que se organizan en torno a esa actividad ancestral. La cifra de capturas, “similar a la de años anteriores”, seguirá la misma tónica con respecto a los cazadores con escopeta, por lo que puede definirse la campaña como estable y confían en que continúe así hasta el 20 de noviembre en el que pondrá el cierre al pase.

La situación en los puestos y líneas de pase de Gipuzkoa resulta, por el momento, desalentadora. El vicepresidente de ADECAP, Rufino Eizmendi sentencia con un lacónico “nada” las situación de la campaña “porque no hay pase” y reconoce que sólo ha salido en una ocasión a cazar en la zona de Amasa. 

Similar sensación es la de Mikel Muñoz, que esta temporada ha acudido a los sorteos de puestos en las zonas de Tolosaldea, Donostialdea y de Goierri “en función del tiempo y del viento que se prevén para cada día”. Pero en todos los casos con igual resultado de capturas mínimas; si acaso, algunas malvices.

Con retraso

Muñoz apunta que el martes se hicieron muy buenas perchas “en las zonas navarras de Quinto Real y Valcarlos y parece que algunos bandos estaban retrocediendo en la cuenca de Iruñea”, aunque reconoce que las torcaces que están atravesando Gipuzkoa lo hacen a mucha altura. En su opinión, “la temporada viene retrasada porque están pasado muchas zuritas, muchas más que otros años, que normalmente llegan aquí en la tercera o cuarta semana de septiembre”.    

Entre el optimismo y el escepticismo se están moviendo en la zona arabarra de Peñacerrada, donde caza habitualmente Miguel Ángel Romero. Este veterano aficionado reconoce que el último domingo pasaron “bastante torcaces, avefrías, ánsares y grullas, pero para la caza fue fatal porque pasaron altísimas”.

Tras apuntar que las bandadas observadas estaban al alcance “del objetivo de la cámara de fotos pero no para la escopeta”, Romero cree que este hecho se debe a la presencia de aerogeneradores para producir energía eólica “que espantan o hacen cambiar de dirección” a las aves.

Peor aún lo está pasando el también arabarra Juan Carabias, que desde su puesto ubicado en el Puerto de Vitoria apenas han visto torcaces aunque sí otras variantes de palomas. “Está resultando una temporada extraña porque ha comenzado muy flojo y ahora se están empezando a ver bandos de paloma zurita, que habitualmente pasa en el mes de septiembre”, en una opinión idéntica a la de Muñoz.

Aunque la presencia de esa especie es habitualmente el prólogo de la llegada de las torcaces, Carabias señala que “ya hemos empezado a ver que están llegando los estorninos que, habitualmente, vienen después que han pasado las torcaces, es decir, cuando se acaba el pase”. Esta “extraña” situación tiene “despistados” a Carabias y a sus compañeros de partida y les lleva a preguntarse si el cambio climático tiene alguna relación con esta situación.

La gran presencia de malvices y la ausencia de torcaces es la característica más destacada en la zona de Leioa en Bizkaia, donde es habitual Iván Paisán. Aunque él solo ha podido salir un par de días del pasado fin de semana con capturas mínimas, asegura que el jueves y viernes de la pasada semana sus compañeros “hicieron buenas perchas de malvices”, aunque las torcaces “no se han visto”. Cree que la ausencia de frío en el norte de Europa hace que “las torcaces que bajan se queden en Las Landas, donde tienen suficiente alimento”. 

Caza mayor

Quienes están disfrutando de verdad son los aficionados a la caza mayor que, en Gipuzkoa, “llevan un número de piezas similar al del año pasado”, según Eizmendi. La gran proliferación de jabalís y de corzos supone un motivo de satisfacción para las cuadrillas que cazan en el territorio y que han comprobado que el número de ejemplares está aumentando.

La proliferación de jabalís parece ser una tónica generalizada en todo el territorio peninsular ya que Romero ha abatidos dos piezas adultas en la zona de Palencia, donde están provocando grandes daños en las plantaciones de girasoles.

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Redacción Desveda

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