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El confinamiento incide de lleno en la actividad piscícola

El confinamiento incide de lleno en la actividad piscícola

El confinamiento incide de lleno en la actividad piscícola

Los aficionados a la pesca lamentan que las limitaciones motivadas por el Covid-19 les condicionan la práctica de esa actividad a pesar de que el distanciamiento social está asegurado

J. Zengotitabengoa
Los aficionados a la caza y a la pesca vascos esperan con impaciencia una decisión que les permita moverse con libertad por toda Euskadi para poder practicar sus deportes favoritos, después de que se mantiene la prohibición de realizar desplazarse entre diferentes comunidades autónomas.

La continuidad de una situación que se ha prolongado durante los últimos meses está teniendo consecuencias directas entre quienes participan en actividades cinegéticas y piscícolas. En el caso de quienes desarrollan esta última afición en el plano competitivo “se han llegado a suspender todos los campeonatos oficiales que estaban programados y este año no se han podido disputar los títulos de Euskadi, de España, ni en el Mundo”, lamenta José Luis ‘Txelis’ Fernández presidente de la Federación Vasca de Pesca Deportiva y Casting.

En el caso del Club de Pesca y Casting Abusu, de Arrigorriaga, sin embargo, reconocen cierta satisfacción “por haber podido cumplimentar el 90% del calendario de actividades que teníamos previstas para este año en el club”, según señala el responsable de la entidad Ángel Jesús Otero. “Hasta octubre hemos podido continuar practicando esta afición, pero desde octubre es prácticamente imposible”.

Distancia garantizada

Tanto Fernández como Otero lamentan que el confinamiento, además de “impedir que los aficionados puedan desplazarse a la costa o a otras localidades”, condiciona el desarrollo de una práctica que “tiene garantizada la distancia entre personas porque, por ejemplo, el protocolo para el deporte federado establece que entre cada pescador tiene que haber una distancia mínima de 10 metros”, tal y como recalca el responsable de la entidad bizkaitarra.

Otro problema añadido es la situación en la que se encuentran deportistas que toman parte en competiciones oficiales que no están considerados como profesionales, pero que cuentan con títulos estatales o mundiales, como en el caso de Mikel Jiménez y Jon Tauste, en río, y Ricardo Ribote, Joaquín Villar y Óscar Guerrero, en mar. Durante el confinamiento “ninguno de ellos ha podido realizar desplazamientos para continuar con sus entrenamientos de cara a las competiciones oficiales”, lamenta Otero.
Como mal menor y a modo de rayo de esperanza hacia el futuro inmediato, Fernández señala que “en la Federación estamos elaborando el calendario para el 2021 que va a ser muy similar al que teníamos previsto para este año, con lo que esperamos poder recuperar las competiciones”.

Pero si la situación de los aficionados resulta cuando menos frustrante, el estado en el que se encuentran los cauces fluviales y el mar son el extremo opuesto, porque la percepción generalizada es que están mejorando de forma considerable “y esperemos que el confinamiento haya servido para que hayan mejorado aún más”, apunta Fernández.

Cara y cruz

Pero también hay quien después de haberse dedicado durante varias décadas a la pesca de salmónidos decidió abandonar esa modalidad para dedicarse a la pesca en el mar y en embarcación, como es el caso del gasteiztarra Juanjo Merino. “La mala situación de los ríos es algo que se veía venir. Además, hace más de 20 años se decidió eliminar el cebo vivo y el 60% de los aficionados más veteranos optaron por abandonar la caña”.

A ese hecho añade que la contaminación que afectó a los ríos tanto debido a la industria como a los productos fitosanitarios y las decisiones de “realizar repoblaciones sin tener en cuenta la genética, han sido un cúmulo de problemas que han empujado a los aficionados a la pesca en el mar”. Merino reconoce sin embargo que “actuaciones como las desarrolladas en el Bidasoa por la Diputación Foral y la Federación Guipuzcoana de Pesca han permitido que se estén recuperando tanto el salmón como la trucha”.

Para muchos de los aficionados de Araba, aunque el confinamiento “mantiene muy limitadas las posibilidades de movilidad”, lo cierto es que está resultado “muy llevadero”, en opinión de Iván Cantabrana de la tienda gasteiztarra Black Mass Pesca. Debido a que gran parte de los aficionados de esa provincia residen en la capital arabarra, tienen permitido acceder “a la mitad del pantano de Ullibarri-Ganboa, con lo que al menos podemos mantener la actividad y quitarnos el gusanillo”.

Cantabrana cree además tras la primera fase del confinamiento que tuvo lugar en primavera, “la naturaleza se ha regenerado muy bien, se ha dejado en paz a los peces y como ha coincidido con el período de freza para muchos peces”, la pesca en ese entorno ha mejorado de forma considerable.

Este aficionado y comerciante sostiene además que tras el confinamiento “mucha gente ha comenzado a acercarse a la naturaleza” y apunta que como consecuencia de ello “se ha incrementado de forma considerable el número de personas que han comenzado a aficionarse a la pesca”.

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Redacción Desveda

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