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La media veda propicia valoraciones desiguales en función de las zonas de caza

La media veda propicia valoraciones desiguales en función de las zonas de caza

La media veda propicia valoraciones desiguales en función de las zonas de caza

Aunque todavía restan algunas jornadas para que concluya la campaña, la presencia de codornices ha sido la tónica predominante en Castilla y León, algo menor en Nafarroa y escasa en Araba

J. Zengotitabengoa
Todavía quedan algunas jornadas para que los cazadores aprovechen la posibilidad de abatir las últimas piezas de codornices, palomas torcaces, tórtolas o conejos antes de dar por terminada la media veda que arrancó a mediados de agosto. Como bien refleja el popular dicho de que “nunca llueve al gusto de todos”, la campaña ha sido desigual, aunque la satisfacción por las piezas obtenidas ha sido casi generalizada.

La climatología, la situación geográfica y el estado de los campos han vuelto a condicionar en gran medida las capturas obtenidas por los aficionados de diferentes localidades de Euskal Herria que han optado por desplazarse hasta los cotos de Castilla y León, y por los que, en menor medida, se han decantado por acercarse a zonas de Araba o de Nafarroa.

La codorniz, la especie más codiciada durante la presente media veda, se ha presentado de forma desigual en los diferentes territorios. Aunque en los campos de la provincia de Burgos “los cazadores han conseguido abatir bastantes menos piezas que el pasado año”, según apunta Santiago Iturmendi, presidente de la Federación de Caza de Castilla y León, el número de ejemplares obtenidos se ha mantenido en un buen nivel porque se trata de “la mejor zona” de la península para este tipo de aves.

En el resto de provincias de la comunidad castellano-leonesa, donde la media veda estará abierta hasta el próximo día 20, las perchas realizadas también han sido aceptables “porque se ha cazada bastante más de lo que es habitual, y porque las piezas abatidas han sido de tamaño grande”, apunta Iturmendi.

Estas circunstancias que pueden estar propiciadas por una primavera muy húmeda y lluviosa que han generado zonas de mucha vegetación, han permitido que las capturas hayan estado “por encima de la media de los últimos años”.

Avistamientos inusuales

Las tormentas que se han sucedido durante el verano han sido también uno de los factores a los que alude el presidente de la Federación Navarra de Caza, José Ángel Remírez, para definir la campaña como “variopinta”. Su opinión está motivada “porque se han visto codornices en zonas boscosas de Leitza, pero en la Zona Media había cazadores que un día podían hacer con facilidad el cupo de diez piezas, pero otros días no veían ninguna”.

Además, los cazadores de la Comunidad Foral tienen recortados desde hace un par de años los días habilitados para practicar la caza en este período, lo que ha llevado a la Federación a recurrir judicialmente esa normativa. La media veda se cierra en ese territorio el 15 de septiembre “que es cuando la codorniz está más fuerte y es más lista y, por lo tanto, da más juego al cazador”, lamenta Remírez.

Las capturas en Araba han sido prácticamente “testimoniales”, aunque al igual que en la comunidad vecina “se han detectado algunas concentraciones”, tal y como apunta el cazador arabarra Miguel Ángel Romero, que esta campaña tiene que valerse de sus observaciones y de los testimonios de compañeros cazadores ya que se encuentra convaleciente de una operación.

Otras especies

Las valoraciones que Iturmendi, Remírez y Romero realizan con respecto de otras especies cinegéticas propias de la media veda varían en función de zonas muy concretas. En Castilla y León, por ejemplo, se han visto muy pocas tórtolas y palomas, mientras que en Nafarroa han podido comprobar que estas especies están incrementando sus poblaciones.

En Araba, en cambio, la torcaz parece haberse convertido en la especie que ha salvado la media veda porque los cazadores han tenido una considerable abundancia entre los campos de girasoles y plantaciones de oleaginosas, según apunta Romero.

Una situación algo diferente está ocurriendo con los conejos abatidos, ya que en los cotos castellano-leoneses se han dado con anterioridad permisos de caza debido a los daños que esta especie produce en la agricultura. Si en esa zona no ha sido significativo el número de capturas realizadas, en la Ribera navarra los cazadores están teniendo la oportunidad de conseguir buenas capturas y lo mismo está sucediendo en los campos de Rioja Alavesa.

La escasez de codornices en Araba ha animado a algunos cazadores de la provincia a participar en las batidas de jabalís que han sido autorizadas para intentar paliar los daños que esa especie produce en la agricultura, aunque otros aficionados esperan con cierto punto a ansiedad el pase que comenzará a mediados de octubre o a la temporada de la perdiz que arrancará hacia finales de mes en los cotos de Castilla y León.

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Redacción Desveda

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