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La pesca en la costa vasca alcanza este mes su momento de máximo esplendor

La pesca en la costa vasca alcanza este mes su momento de máximo esplendor

La pesca en la costa vasca alcanza este mes su momento de máximo esplendor

Aunque es el momento en el que sale a la mar un mayor número de aficionado, las aguas del Cantábrico no ofrecen excesiva variedad de especies

J. Zengotitabengoa
El verano en general y las vacaciones en particular son el momento que aprovechan quienes disponen de una embarcación, para salir a la mar y practicar la pesca de las especies más características y apreciadas de esta época. Con el ánimo que proporciona la bonanza climatológica, una jornada de pesca en la mar puede resultar una actividad muy placentera y provechosa.

Aunque “no es el período del año en el que hay mejor pesca”, según apunta Valentín Velasco, biólogo, cocinero aficionado y editor del blog pescaygastronomia.blogspot.com, “la mayor disponibilidad de tiempo libre hace que quien tenga la oportunidad aproveche para practicar esta afición”.

En estos días en los que los aficionados están atacados por lo que Velasco denomina “la fiebre del bonito”, cuyas capturas están siendo considerables ya que es un pescado que abunda en la costa vasca, existen también otras interesantes alternativas para capturar en aguas más próximas a la costa. En este caso el verdadero rey del verano es el txipiron o begihandi que los pescadores intentan capturar tanto desde los muelles o los espigones de la costa como desde las embarcaciones.

Aunque es algo más pequeño que el que se captura en otoño, el begihandi del verano que también puede ser capturado desde las embarcaciones fondeadas en las desembocaduras de las rías o en los puertos, tanto al amanecer como al atardecer, constituye una excelente opción para ser preparado en su tinta, a lo Pelayo o a la plancha.

Para quienes opten por pasear con la embarcación, caceando o pescando al curricán, Velasco sugiere la pesca de especies como la lubina, “aunque desgraciadamente cada vez abunda en menor cantidad”, además del dentón e incluso la captura del ‘haginzorrotz’, conocido este último en Gipuzkoa como ‘lanpo’ y que en otras zonas recibe denominaciones como serrucho o bonito del sur.

Pez ‘muy deportivo’

Velasco asegura que el haginzorrotz (Sarda sarda) “es un pez muy deportivo, es decir, que su extraordinario instinto depredador lo convierte en una especie muy apta para la pesca deportiva”. De una voracidad extrema, cuenta con una gran boca dotada de una fila de afilados y puntiagudos dientes, con lo que no es infrecuente que su picada termine en la rotura de la línea.

El haginzorrotz es una especie que a diferencia del bonito del Norte abunda en la costa vasca durante todo el año. Esta especie cercana a la familia de los túnidos, que puede pesar entre 1,5 y cuatro kilos, es de carne blanca y algo más blanda que la del bonito del Norte aunque su sabor es algo más fuerte y cercano al pescado ‘azul’. Su carne pude ser una opción perfecta tanto para prepararlo a la plancha como para elaborar un marmitako, así como en recetas de otro tipo.

La carne del haginzorrotz, o también la del bonito, pueden ser la base para elaborar recetas gastronómicas que incluso resulten atractivas para la chavalería que habitualmente es reacia a platos de pescado. También ofrecen la posibilidad de convencer a aquellas personas que opinan que su carne es seca.

El haginzorrotz rebozado es una de las recetas que Velasco sugiere para este verano “porque puede ser preparada de antemano e incluso puede ser llevada en una tartera”. El gastrónomo, que prepara este plato de un modo similar al de la merluza frita, recomienda “quitarles la piel y, en lugar de cortarlo en rodajas como para hacerlo a la plancha, sacarles el lomo, cortarlo en porciones y aplastarlo un poco con la harina antes de rebozarlo en huevo”. Recomienda, además, “hacerlo poquito, con fuego a media potencia, para que no se seque”.

Alternativa

Como complemento a este plato propone una salsa de tomate casera, elaborado con tomates maduros y con una fritada de cebolla y un poco de pimiento, aunque el haginzorrotz rebozado también puede ser degustado, tal cual, como un jugoso bocadillo.

Las capturas de haginzorrotz pueden ser una buena alternativa para paliar el prematuro cierre de la pesca del atún rojo o del bonito del Norte, algo que ya sucedió a principios el verano pasado para malestar de los aficionados. Velasco recuerda que “en agosto se cerró su pesca, ya que nos meten en el mismo saco tanto a los pescadores deportivos como a los pescadores profesionales que habían agotado su cupo de capturas. Y no se tuvo en cuenta que la cantidad de capturas de los pescadores deportivos es mínima”.

Velasco espera que este verano no se repita esa situación que, en su opinión, “fue un error porque se habían pasado en las estimaciones. De hecho, se volvió a abrir la campaña a finales de septiembre, pero ya era tarde porque en esas fechas nadie salió a pescar ya que casi todo el mundo había retirado los aparejos de pesca de los barcos”.

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Redacción Desveda

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