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La población de corzos, gravemente mermada por la «larva de las narices» (+ vídeo)

La población de corzos, gravemente mermada por la «larva de las narices» (+ vídeo)

La población de corzos, gravemente mermada en Asturias por la «larva de las narices» o miasis, que también está afectando con intensidad en toda la cordillera norte.

No hay censos ni de antes ni de ahora, pero la evidencia indica que se ha producido un importante descenso de la población de corzos.

La causa de esa merma, que desde diferentes ámbitos cifran en un 70% aproximadamente, es la larva de las narices.

Su nombre científico la cephenemya stimulator, una moscarda que en la última década ha infectado a buena parte de los animales del norte de la península.

«El insecto pone los huevo en sus fosas nasales y cuando las larvas eclosionan, les obstruyen la respiración, mermando las capacidades del animal»

Población de corzos gravemente mermada por la larva de las narices o miasis
Población de corzos gravemente mermada por la larva de las narices o miasis

El presidente de la Federación Asturiana de Caza, Valentín Morán, señala que «da la impresión de que la población de este animal se recupera un poco, pero muy lentamente».

Afirma que aún detectan la presencia del parásito en los animales que abaten o incluso se los encuentran muertos cuando salen a cazar.

Todo debido a que los corzos se vuelven mucho más vulnerables ante sus depredadores al no respirar bien.

La estimación que tiene este colectivo es que la población de corzos mermó en un 70%, aunque Morán matiza que ni hubo ni hay censos para dar cifras en firme.

Lo que perciben es que «hay pocos» corzos y que por eso ya no se encuentran tantos muertos cuando salen.

Sin embargo, apostilla que los encuentran tienen «mal pelo y están mermados físicamente» porque, «aunque la larva no los mata, les disminuye las capacidades».

 

Esta explicación la corrobora el doctor en Biología, Carlos Nores, cuya estimación es que el número de ejemplares se redujo «a una tercera parte» de antes de que apareciera la enfermedad a después.

Se conoce que tuvo gran incidencia en Francia o Italia, país este último donde después de unos años se ha recuperado la población de corzo.

Nores confía en que en la actualidad ya se esté produciendo una recuperación de la especie aquí en Asturias también derivada de la propia merma de la población, debido a la miasis.

«Si la densidad de corzos es menor, el contagio también se reduce», indica el doctor en Biología, que apostilla que las condiciones climáticas también favorecen o retrasan la expansión de la enfermedad, además de que el propio animal «va creando resistencias» y evitan zonas «y se hacen más forestales».

«Suelen decir que el problema al cabo de cinco o seis años va remitiendo y aquí los primeros casos se detectaron hace diez, con lo que podríamos estar en un tiempo de recuperación», plantea Carlos Nores, que matiza que lo que conoce es por estudios o trabajos de fin de grado realizados hace algún tiempo y, por tanto, no tiene certezas actuales.

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Redacción Desveda

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