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Trato de aclarar conceptos para evitar que se siga colocando a la ganadería en el disparadero por parte del animalismo

Trato de aclarar conceptos para evitar que se siga colocando a la ganadería en el disparadero por parte del animalismo

Trato de aclarar conceptos para evitar que se siga colocando a la ganadería en el disparadero por parte del animalismo

El veterinario donostiarra Óscar Caso ha publicado recientemente el libro “La desconexión urbana. Ganadería, animalismo y alimentación”

J. Zengotitabengoa
Cansado de leer y de escuchar reiteradamente tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales que la ganadería se equiparaba con el maltrato animal, el veterinario donostiarra Óscar Caso aprovechó los primeros meses del confinamiento para escribir el libro ‘La desconexión urbana. Ganadería, animalismo y alimentación’ que vio la luz hace apenas un mes.
A ese argumento principal Caso añade otros aspectos que le animaron a iniciar la escritura del libro, tales como el hecho que de la gente haya abandonado el campo para asentarse en las ciudades, lo que ha llevado a las generaciones posteriores a “desconectarse del mundo rural, del mundo animal, de la naturaleza y, por supuesto, de la ganadería y de la agricultura”.
Pero si un argumento pesó sobre los demás para decidirse a expresar sus pensamientos sobre el papel, fue la constatación de que las nuevas generaciones “han interiorizado que los animales tienen sentimientos que son puramente humanos y que tienen sus mismos derechos”.
Por si fuera poco, Caso critica la actitud de un profesor de filosofía de su hija “que el curso pasado mostró en su clase un vídeo sobre el maltrato animal en mataderos, con la argumentación de que quería realizar un debate que nunca se produjo. El resultado fue que varios de los alumnos mostraran su rechazo a comer carne”. Del mismo modo critica que el Gobierno español crease “una Dirección General de Bienestar Animal, que no tiene competencias en cuestiones ganaderas, y que situara al frente de la misma a una persona sin la formación específica que podría tener un veterinario, un biólogo, un zoólogo…”.

Finalidad pedagógica

La proliferación y el creciente número de razones que le llevaron a enfrascarse en la escritura de ‘La desconexión urbana’, tiene como contraposición una actitud pedagógica por parte del autor que reconoce con su obra “un intento de aclarar conceptos y de llegar a la gente que está desinformada o mal informada y que, muchas veces, se debe a cuestiones intencionadas e interesadas, porque existen determinados intereses en ese sentido. En el libro pretendo aclarar conceptos para evitar que se siga colocando a la ganadería en el disparadero”.

Caso defiende en varios pasajes de su publicación que “la alimentación que incluye el consumo de animales que han sido criados cumpliendo todos las normas existentes de bienestar animal y otros requisitos similares, resulta tan ético como el nutrirse únicamente de plantas tal y como defienden quienes abogan por comer únicamente vegetales”.

Este veterinario que vive a caballo entre Irun y la localidad soriana de Molinos de Duero donde gestiona con una granja de patos, critica abiertamente a quienes se definen como animalistas “porque en muchas ocasiones definen los alimentos de origen animal como poco saludables o directamente como insalubres o los sitúan como alimentos basura. En muchos sectores de la población urbana, además, se ha extendido la idea de que los únicos alimentos saludables son los vegetales, de ahí la decisión de titular el libro como ‘La desconexión urbana”.

La despensa de la ciudad

El notable incremento de personas que se definen como animalistas partiendo de una errónea equiparación de valores entre animales y seres humanos, supone en opinión del autor del libro un paso previo que desemboca en el veganismo, “una forma de alimentarse que se considera saludable, pero es una creencia incierta ya que quienes se nutren únicamente de vegetales se están alimentando en base a una dieta incorrecta e incompleta”.

Caso considera que el veganismo y otras formas de pensar similares pueden ser consideradas como ‘creencias religiosas’, ya que “la genética humana necesita proteína animal para seguir viviendo”, y quienes profesan ese tipo de ideas “están en lucha entre lo que les dice su cabeza y lo que les pide su cuerpo”. Señala además que esas creencias “están basadas en aberraciones como la exhibida en un vídeo subido a un portal de internet, en el que una persona vegana llega a definir a los huevos como ‘pollos embrionados sin finalizar”

La obra publicada por Caso centra la parte final en el tema de la alimentación, lo que ha dado pie a que David de Jorge haya publicado un vídeo en el que presenta el libro y expresa su apoyo a las argumentaciones expresadas por el autor. El popular cocinero aprovecha para criticar que “las ciudades dan la espalda al campo y pretenden organizar la vida a los pueblos desde los despachos” y sentencia que “el campo es la despensa que alimenta la ciudad”.

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Redacción Desveda

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