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Perros Continentales de Muestra y Cobro (Parte II)

Consideraciones generales

Partimos del supuesto que nos proponemos adiestrar a un cachorro, para fijar en él todo lo bueno que aporte su genética, descubrir a él sus potencialidades ocultas e instruirle para que realice aquello que sea factible a su raza, en la manera correcta, eliminando de su conducta lo improcedente evitando adquiera hábitos viciados.

Descarguemos del término “Adiestramiento” toda prosopopeya y entendamos como tal todo lo que se puede enseñar a un perro desde cachorro, pudiendo comenzar tras su destete; es decir, entre dos y tres meses.

Algunas personas pueden entrenar con carácter dulce, sin perder nunca la paciencia. Hay casos que requieren autoridad. Imponerla, será bueno para ti y tu perro.

Si le reprendes por algo que hizo hoy mal, no dejes sin hacerlo si lo repite mañana. No caben términos medios; las cosas están bien o mal. Esto es constancia.

Cuando das una orden cela para que sea obedecida.

La alabanza o el castigo pueden producir maravillas haciendo que se fije en las cosas que quieres que haga. Sobre todo cuando hace algo bueno por su propia cuenta.

Dale siempre ánimos si es buena su reacción ante una situación nueva y extraña para él. Hazte el desentendido si su reacción es mala ante algo nuevo, si le castigaras podría relacionar esta nueva situación o experiencia con el castigo.

 
Castiga cuando un perro ha demostrado que sabe hacer lo que le pides pero se niega a hacerlo. El castigo ha de ajustarse al temperamento del perro. Cuando castigues a un perro recalcitrante ten en cuenta que los dos primeros azotes son para bien del perro. Todo lo demás que hagas será para desahogar tus impulsos.

Dar las ordenes con voz aguda y firme y hablar con dulzura cuando realiza bien un trabajo. Te sorprenderás de la reacción del perro cuando le hables cariñosamente.

Un perro debe tener confianza en ti, por lo que nunca debes mofarte de él. Si nunca se le engaña pronto se compenetra con la urgencia de la orden y redobla sus esfuerzos para buscar y producir.

Para azotarlo recomiendo hojas de periódico enrolladas en forma de cucurucho; no daña ni aterroriza y es suficiente para que comprenda y obedezca. Con un perro aterrorizado no se puede trabajar.

Lo que se requiere por parte del instructor

Un perro en entrenamiento acabará con tu paciencia; lo mismo que un niño, tratará de salirse con la suya. La paciencia no figura entre los requisitos que necesita un instructor. La persistencia sí. Tenerlo presente: Método, planificación, y constancia.

Cantidad de perros a adiestrar al tiempo
 
Recomiendo trabajar únicamente con uno. Salvo para un profesional, simultanear el adiestramiento con más resultaría problemático; estaríamos obligados a hacerlo individualmente por aquello de sus juegos, celos y piques.

Lugares y tiempos para el adiestramiento
 
Los ejercicios iniciales conviene realizarlos en lugar cerrado, donde no tenga distracciones; posteriormente, lo asimilado bajo techado o en cercado, se practica en terreno abierto y solitario.

Primero que se desfogue y cumpla con sus necesidades en el campo; después una sesión de adiestramiento; cuando termine se le pone la escudilla, para que asimile que la comida la recibe después del trabajo; placer, trabajo y alimentos. Procura ejercitarlo dos o tres veces al día cuando sea posible, hasta que lo domine suficientemente el ejercicio. A medida que responde correctamente se le complica y alterna en campo abierto, antes de pasar a otro importante; se puede alternar con otras enseñanzas sencillas. Por supuesto, no hay que abrumarle con exceso de trabajo; esto va en proporción directa a su edad, al comienzo es mejor poco tiempo y más sesiones. Al principio son suficientes diez minutos por sesión. Es mejor tres sesiones diarias de diez minutos que una de treinta minutos. Aumentaremos progresivamente hasta los veinte en torno a los ocho meses, reduciendo el número de sesiones.

Conviene que cachorro y adiestrador estén solos. En todo caso, cuando algún ejercicio se le resista y dispongamos de otro perro que lo ejecuta a la perfección, pondremos al cachorro donde no interrumpa y pueda observar como lo hace el viejo. Verás lo nervioso que se pone; ladrará porque también desea participar. Tras unos pocos ejercicios, bien ejecutados por el viejo, se retoma el adiestramiento con el cachorro.

Los ejercicios tienen una constante común; la progresiva complejidad. Es decir; los comenzaremos de la manera más sencilla para el cachorro y, a medida que lo domina, los dificultaremos; bien ampliando tiempos, distancias, lugar y el añadido complementario de la profundización del ejercicio, con el fin de alcanzar la perfección a su término.

Importante: No des por concluida nunca una sesión de entrenamiento con una mala respuesta. Acaba siempre con un ejercicio bien realizado; seguido le sirves su comida. Si no logra hacer bien un ejercicio nuevo y tienes que dejarlo, sustitúyelo por otro que domina y cuando lo realice bien un par de veces seguidas, finaliza.

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