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Dos verdaderos atletas dispuestos para realizar el mejor trabajo

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Dos verdaderos atletas dispuestos para realizar el mejor trabajo

Joxan Rekondo y José Luis Anakabe explican las virtudes de las dos razas de perros mayoritarias en la media veda, el setter inglés y el pointer

J. Zengotitabengoa
La elección de una raza de perro u otra por parte de los cazadores suele ser el origen de grandes debates entre los cazadores que se decantan por una o por la otra que, además, dota de completo sentido al refrán ‘sobre gustos no hay nada escrito’. Las características, las bondades, las opiniones y defensas respecto a estas razas ponen de manifiesto la imposibilidad de alcanzar un acuerdo sobre cuál de las dos es mejor para la caza.

Este debate se zanja con la afirmación de que existen perros buenos y no tan buenos sin atender a la raza porque “las prestaciones y rendimiento de caza entre el pointer y el setter inglés, en ejemplares de la misma calidad, son prácticamente iguales”, tal y como expresa José Luis Anakabe, juez internacional de trabajo de gran busca y exvicepresidente del Pointer Club español.

Sin embargo, es el setter inglés la raza preferida entre los cazadores de Euskal Herria, tal vez “porque tiene una mejor adaptación al medio de todo el norte de España, porque aquí lo que se caza mayoritariamente es la becada y porque tenemos un biotopo que se caracteriza por bosques, humedad”, apunta el criador urnietarra Joxan Rekondo cuyos perros llevan el afijo Adarmendi.

Durante los últimos años, sin embargo, hay muchos cazadores que están volviendo a contar con el pointer, “porque tiene una buena adaptación al medio y porque, en muchos casos, recuerdan a algún magnífico ejemplar que tuvieron hace algunos años”, apunta Anakabe.

APASIONADOS DE LA CAZA

La experiencia atesorada por ambos expertos durante tres décadas de actividad cinegética con sus respectivas razas, les lleva a reconocer que tanto unos como otros “son verdaderos atletas” que sienten “verdadera pasión por la caza”, labor que podrán volver demostrar en breve con la apertura de la media veda.

Además de las diferencias morfológicas de unos y otros, Anakabe señala que “al pointer le cuesta un poco más adaptarse con aguanieve y al setter con calor”, mientras que el pointer sufre un poco más las heridas de las zarzas y el setter, en cambio, padece más el enredo de las semillas en el pelo que resultan difíciles de sacar”. En todo caso, ambas razas requieren de periodos de aclimatación para rendir al máximo nivel.

Otros problemas que resultan comunes son el desarrollar su labor en un entorno que les resulta adverso, ya que los campos en los que se practica la media veda afectan a las almohadillas de manos y pies.

Aunque “la perfección es imposible porque ningún perro llega al 10”, es necesario intentar acercarse lo más posible a ese nivel, aunque Anakabe lamenta que tanto en una raza como en la otra, “la gente se está decantando por la líneas de competición, que tienen las mejores líneas y son mejores reproductores, pero a la gente le cuesta manejarlos”.

CARACTERES DISPARES

Con la llegada desde Italia de pointers de competición “fuertes”, que han recalado sobre todo en Euskal Herria y en Galicia, los cazadores se han provisto de buenos ejemplares pero que “requieren una mayor dedicación porque son atletas de élite a los que hay que dedicar un mínimo de 1 o 2 horas cada día”, apunta Anakabe.

La forma física para poder realizar una buena media veda resulta fundamental para ambas razas y, en cualquier caso, “debe ser envidiable, aunque la climatología resulta menos adversa que durante la veda general”, apunta Rekondo. En el caso del setter inglés “se trata de una raza que bate mucho terreno y que se adecúa perfectamente a la codorniz, pero cazando en rastrojeras y espacios amplios de monte es donde mejor demuestra la caza al aire que es su punto fuerte”.

Los setter, que forma parte de una familia en la que se incluyen otros miembros como los gordon, los irlandeses o los irlandeses rojo y blancos, tienen en su dulzura y en el hecho de estar constantemente pendientes de su dueño unas características complementarias que les hacen adecuados para estar en casa. “Hay que tener en cuenta que a lo largo de la temporada se caza durante 40 días y el resto del año el perro está en casa”, apunta Rekondo.

Tomando en consideración las premisas aportadas los expertos en cada una de las razas, Anakabe llega a la conclusión de que “la única diferencia en la que podamos basarnos para escoger una raza u otra es la forma estética que tienen de cazar, es decir, los gustos personales del cazador”. Y a partir de ahí que cada uno haga su elección.

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Redacción Desveda

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