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El auténtico animalismo

El auténtico animalismo

A partir de la última era glacial, el ser humano ha establecido contactos con los animales, empezando por los mamuts, que han ido evolucionando a lo largo de la historia. El primer animal con el que se crearon vínculos fueron los lobos, con los cuales el hombre perfeccionó sus tácticas de caza, y con el paso del tiempo, y a base de muchos cruces tanto con chacales y otros cánidos se fueron convirtiendo en perros, animal primordial que tenemos en nuestros hogares como uno más de la familia.

Más tarde fue domesticado el caballo primero para sustento y luego como animal de transporte y carga, más tarde se empezó con la domesticación del ganado, con el uro, padre de las vacas y toros que actualmente conocemos, y con ovejas descendientes de muflones europeos. Después de la domesticación de los mamíferos la humanidad se centró en las aves, sobre todo en gallináceas, que proporcionaron carne y huevos. Los gatos se convirtieron en compañeros de vida apreciados entre nosotros, siendo su uso primordial el de exterminador de múridos y finalmente compañero de casa, y en África, el guepardo y el león amaestrados eran y son compañeros de caza. También estrechamos numerosos vínculos con las aves rapaces. Es una auténtica colaboración entre especies

Cuando la especie humana se adueñó del planeta, hubo un flujo y reflujo de intercambio cultural y animal: los conquistadores europeos llevaron el ganado a América y trajeron al viejo mundo animales exóticos, empezando por loros. Podemos afirmar que hubo un saqueo de la biodiversidad y se cometieron barbaridades, con la captura de especies, se juntaron en recintos a grupos de carácter solitario como el tilacino, y en Australia se introdujeron mamíferos placétidos, con lo cual se extinguieron muchas especies autóctonas. Se empezaron a realizar crías selectivas y algunos de los animales de nuestro entorno con el tiempo se convirtieron en criaturas llamadas exóticas, olvidando al mismo tiempo nos son familiares.

Un animal que lleva generaciones conviviendo entre humanos ya no es un animal salvaje como tal, están acostumbrados al hombre, y una vez que conocen el vivir que les proporciona las buenas condiciones de seguridad y alimentación, suelen renunciar a sobrevivir en estado salvaje aunque conserven sus instintos naturales. Esto no quiere decir que no podamos estrechar vínculos afectivos con ellos. Tanto un aficionado a los reptiles que los tiene, atiende y entiende, tanto un zorro, como un lobo puro o un serval pueden llegar a ser una compañía familiar en condiciones.

El ecosistema que debe de tenerse, mantenerse y respetarse porque sí y debe extenderse a los animales, favoreciendo que algunos de ellos convivan con nosotros. La cría en cautividad ha logrado la conservación de animales exóticos y ha servido para acercarnos a ellos, ayudándonos a comprenderlos mejor y manteniendo la lucha contra el tráfico ilegal. Ya no es negocio la captura de ciertas especies, como pitones o boas, pues abundan en terrarística y en su medio natural. Se ha logrado así salvar la tortuga de las Galápagos, el cocodrilo de Cuba, la anaconda de Amazonia, el león de Marruecos de la extinción total.

En estas últimas décadas imperó la moda de los animales exóticos, aumentando al mismo tiempo el animalismo radical y los abandonos de animales en general, sobre todo mencionamos las tortugas de Florida y cotorras de Argentina, y no se debe solo a la venta de exóticos, sino a la falta de responsabilidad de algunas personas cuando adquieren un animal, y esto no se arregla prohibiendo la tenencia de animales no tradicionales, sino estimulando la responsabilidad de la gente. La proliferación de especies invasoras se debe en gran parte a la globalización.

El animalismo radical, emprendido muchas veces por gente ciudadana que solo ha visto perros y gatos, no está ayudando al problema animal, sino más bien lo está empeorando. Ejemplo, protegiendo al lobo sin darles a cambio ayudas a los ganaderos fomentando la cría de mastines y materiales que puedan proteger sus rebaños. Sino habrá cacería de lobos ilegales. ¿Qué pasará cuando esta ley de malestar animal llegue a aprobarse, con los millones de animales exóticos que tiene la gente? Habrá abandonos, muchos morirán o se convertirán en especies invasoras. En el futuro, dictada dicha ley, y ya no podamos tener ningún animal más que perros y gatos, solo los vamos a ver en internet, y con mucha suerte en el campo si no nos cargamos su hábitat, esto nos alejará de los animales y la ignorancia sobre ellos crecerá en las próximas generaciones. Eso me temo.

A los propietarios de reptiles u otros animales del listado de la ley propuesta por estos animalistas radicales, y que curiosamente no registran los toros y sus corridas, los perros de caza y su mantenimiento, le serán incautados los animales, y a los aficionados a las serpientes les caerán multas de 100.000 euros por dicha tenencia. Esta es una ley hecha, a mi entender, por personas que no han consultado la opinión de biólogos, veterinarios, zoólogos y agropecuarios, y expertos en animales en general, que desean una convivencia de acuerdo al medio ambiente y no a la rígida interpretación de una ley.

En resumen, los animalistas radicales con sus pretensiones de darles los derechos de personas a animales, están destruyendo el verdadero animalismo, el vínculo sano y favorable del hombre con el animal.

Enekoitz Irujo Ametzaga

Técnico agroforestal

Fuente. NOTICIAS DE NAVARRA

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