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Decepción generalizada entre los cazadores tras un pésimo pase de paloma

Decepción generalizada entre los cazadores tras un pésimo pase de paloma

Los aficionados que estos días han subido a los puestos para disfrutar de la caza de torcaces han regresado a casa de vacío, salvo puntuales excepciones.

El desánimo entre los cazadores desde la apertura de la veda de las torcaces está siendo generalizado y salvo contadas excepciones las capturas han sido inexistentes o anecdóticas. La sensación generalizada es que se ha tratado de un pase desigual, en el que las bandadas han pasado a excesiva altura o han tomado otras vías fuera de las líneas de pase para dirigirse hacia el sur sobrevolando el mar.

El vicepresidente de ADECAP, Rufino Eizmendi, coincide en la decepción generalizada de la campaña y añade que “ninguna zona se ha librado del pésimo pase”. Ni en su zona habitual de caza en Villabona ni en líneas de Burgos han cazado apenas nada, “porque las que pasaban los hacían muy alto. Para que haya buen pase tiene que hacer frío en el norte a finales de octubre y, un año más, no ha sido así”.

El cambio de hábitos y de rutas de la ‘Columba palumbus’ parece ser la causa principal de la decepción de cazadores, porque los aficionados coinciden en asegurar que “paloma cada vez hay más” y de hecho en algunos lugares está considerada como “plaga”.

A modo de ejemplo vayan los 700.000 ejemplares que en un golpe de pasa de los días 14 y 1 5 de noviembre, según los datos expuestos por Miguel Ángel Romero en un artículo publicado en la web Desveda.info. Este aficionado asegura que la migración de la paloma “comenzó tarde y terminó más tarde todavía”, y afirma que “se produjo en cuatro golpes de pasa, pasaron sumamente altas y fuera de los puestos tradicionales”.

Esa misma percepción es la que tiene el arabarra Juan Carabias, que apunta que “los pases más importantes se han dado en días y por zonas muy concretas. Los primeros días de noviembre vimos bastantes torcaces pero el resto del mes apenas han aparecido. Además, otros años pasaban por diferentes lugares pero parece que este año todas las bandadas pasaban por la misma línea”. 

Falta de gestión

El malestar evidenciado por Romero le lleva a afirmar en su artículo que la situación ha llegado “a unos límites inaceptables que dejan muy al descubierto una falta de gestión así como la ausencia de previsión y el desbarajuste de la instalación de puestos aprobada por una administración que desconoce el tema en cuestión y desprecia la modalidad”.

Romero sostiene que las causas del cambio de hábitos y rutas no se explicitan “por un total desconocimiento técnico”, lo que lleva a los aficionados a deducir que “es debido a la cartografía en consonancia con los vientos. Pero este año han pasado sin viento”. A esa situación hay que añadirle además la incidencia del cambio climático que estos últimos años se ha mostrado en forma de sequía.

La proliferación de puestos de caza sin control y sin tener en cuenta las venas migratorias es otro elemento que ha incrementado el malestar de Romero, porque durante los 30 últimos años se han llenado los montes de puestos sin tener en cuenta las venas migratorias en función de los vientos”.

Sin embargo, esos puestos “que se pusieron para recaudar dinero con una usura que ahora se les está viniendo abajo” pueden acabar con esa práctica porque “más de la mitad no son puestos ni son nada de nada y los cazadores los van dejando… Prueba de ello es que ya más de la mitad se están quedando vacíos”.

Aunque reconoce que “siempre nos acordamos de otros años que han sido mejores”, Carabias coincide en que “este año ha sido muy flojo” para la caza, además de “irregular” en cuanto al pase. Aunque las zonas que él ha frecuentado en el puerto de Vitoria y en Agurain el pase ha sido escaso, asegura que “he visto algunos buenos pases por la zona del puerto de Herrera”. Valiéndose de su teléfono móvil, Carabias informó a algunos compañeros que ya daban la jornada por perdida del importante pase, lo que les permitió abatir unas 70 piezas en una jornada.   

Una situación similar a la de la paloma se ha vivido con la malviz, “que de momento tampoco ha aparecido”, según apunta Eizmendi. Ante esa situación, los cazadores no tiene otra posibilidad que la de esperar una buena campaña con la becada “aunque para esa modalidad es necesario disponer de perro y no todo el mundo puede disponer de él”, lamenta Eizmendi.

 

 

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2 Commentarios

  1. Avatar
    UN LECTOR
    0

    Y con la idea de completar lo que comenta Igor, y con su permiso, recordaré a los lectores que, si aún desconocemos, con certeza, qué técnica de orientación emplean las migratorias, no creo que sea productivo divagar con los vientos, no vientos o cambios climáticos. Es posible que tengan algo que ver, pero es que todos los años se repite el mismo argumentario.

    Sí estoy totalmente de acuerdo con algo que cita el artículo: muchos puestos son, únicamente, para recaudar más. Y los vientos no sé, pero esas políticas sí que van contra los cazadores y a favor del goteo constante de ausencias en los sorteos.

  2. Avatar
    Igor Polo Pérez
    1

    Hola, deseo recordar que hay más especies migratorias que la paloma, la malviz y la becada. Conviene recordarlo, tratar de aprovecharlas y fomentar su caza que mucha gente desconoce o incluso se ha perdido…

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Redacción Desveda

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