Friso
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Tirador

Tirador

El cazador
normalmente nace venador y
como es lógico se va
perfeccionando con el paso de
los años. El tirador por el
contrario se hace, requiere un
proceso de adiestramiento para
ser un tirador que se preste.
Ambas facetas deben conjugarse
para que redunden en resultados.
Normalmente los grandes
cazadores no suelen destacar
por su alto nivel en el manejo de
las armas ni los tiradores de élite
por ser unos consumados
cazadores. No, se amparan más
bien unos y otros en sus
habilidades para alcanzar sus
objetivos. Como todos los
deportes de habilidad la práctica
del tiro en la caza determina unas
reglas precisas que la simplifican
y la hacen más eficaz.

Siempre y cuando la escopeta
en cuestión esté adaptada a la
conformación del tirador, de tal
manera que, dentro de los
principios generales que la
técnica y la experiencia
determinan, cada individuo aplica
sus propias precisiones a
consecuencia del ejercicio
prodigado. A este respecto
conviene poner de relieve una
serie de recomendaciones: la
longitud, altura y desviación o
ventaja de la culata debe estar
adaptada inexcusablemente a la
anatomía del cazador en
cuestión.

De tal forma que al encarar el
arma, el brazo izquierdo ( los
diestros ) debe extenderse sin
exageración sobre el arma ya que
le corresponde el cometido de
dirigir el cañón sobre el recorrido
de la pieza. No en vano será esta
mano izquierda la que
verdaderamente haga efectivo el
disparo. La posición de las
piernas juegan también una
importante labor. Pero si
tenemos en cuenta que el
disparo se realiza en terrenos
accidentados y por lo común de
manera espontánea y rápida que
no permite reflexión alguna,
advertiremos que no existe la
posibilidad de fijar una posición
definida para este o aquel caso,
porque solamente la práctica
puede aconsejar la adecuada a
las circunstancias concurrentes.
Difícilmente correremos bien la
mano izquierda si el pie izquierdo
está muy adelantado y viceversa.
Cuando arranca una pieza, la
escopeta hay que llevarla a la
cara y no a la inversa. Sin
amarrarnos mucho, con
suavidad, los dos ojos bien
abiertos en el momento del
disparo ???dispondremos de más
visión- si el ojo rector en los
diestros es el derecho. La culata
por lo general no debe ser ni
curva ni recta.

Y para comprobarlo nada
mejor que se  coloque una
persona delante de los cañones
para observar que solo se vea el
ojo del tirador si este tiene la
escopeta debidamente encarada.
Para lograr abatir las becadas
conviene cubrirlas bien en el
momento que arranca
remontando. A las perdices por el
contario, bien vengan de pico o
cruzadas habrá que correr bien la
mano izquierda y adelantar el tiro
un par de metros si están a
treinta o menos metros de
distancia. A las liebres es
prudente en el momento del
arranque dejarlas que den dos o
tres regates porque seguido
enderezarán el rumbo y con solo
cubrirlas en principio será
suficiente. El tiro a las torcaces
es muy parecido al de las
perdices, si bien habrá que
dejarlas entrar hasta que se vean
los colores del pecho porque de
lo contrario debido a la distancia
dejaremos los tiros normalmente
traseros.

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