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Venados Bura en Chihuahua

Venados Bura en Chihuahua

Durante la última semana del mes de enero del 2008, mi amigo y compañero de cacería Agustín Vilchis y un servidor fuimos invitados a un rancho cercano a Coyame, Chihuahua, México a cazar venado Bura.  Después de haber llegado al rancho desempacamos nuestro equipaje, comimos algo y, en compañía de Efraín uno de los vaqueros del rancho, nos fuimos a buscar los venados.
 
Era la primer tarde de cacería , a los cinco minutos de haber empezado , cuando Efraín nos dice ” Ahí tan los venaos ” , instintivamente volteamos hacia donde nos estaba señalando y , en efecto , a unos 300 metros pudimos ver seis hembras de venado bura … buscamos algún enamorado que las estuviera cortejando , pero …!Nada¡ No había ningún macho con ellas . En esas estábamos cuando nos dice Efraín. “ayer vi unos machos en aquellas lomas ¿por qué no vamos para allá?” cosa que nadie le discutió y de inmediato, nos dirigimos hacia las lomitas que nos había dicho Efraín las cuales estaban como a un kilometro de donde nos encontrábamos.
 
Al ir subiendo nos topamos con el primer hato de venados, un macho con tres hembras, era un buro de 10 puntas pero cortas, como a mí me tocaba tirar primero y no era lo que buscaba lo deje pasar. Hicimos un rodeo para no espantarlos y como a medio kilometro más adelante vimos otro grupo de venados, esta vez eran como diez. Desde donde estábamos comenzamos a gemelear. Solo veíamos hembras y machos jóvenes, hasta que nuestro amigo Tello, dueño del rancho localizo, según él, al “cuernudote???…diciéndome: “Ahí esta echado el grande, tírale”. Lo busco en la dirección que me estaba señalando y, por fin, lo veo. no podía verle bien la cornamenta por unos arbustos que me estaban estorbando pero Tello insistía “Tírale esta bueno ” confiando en que mi amigo tenía más experiencia y sobretodo mejor ángulo que yo para juzgar el trofeo , metí cartucho al 270 short magnum, me apoye en unos arbustos , calcule la distancia , eran unos 250 metros , lo metí a la retícula y como no veía con claridad un punto vital del cuerpo , confiado en mi puntería , le apunte al cuello y le deje ir el tiro . ¡Pum! seguido del botonazo que todos alcanzamos a escuchar . El venado ya no se levanto más. Las felicitaciones y abrazos no se hicieron esperar al igual de la decepción que me dio cuando al acercarnos, vi que era de 5 puntas un poco chico pero, ni modo, era mi trofeo y a disfrutarlo.
 
Al otro día nos levantamos muy temprano para ir a buscar el venado de Agustín. Nos fuimos al mismo lomerío de la tarde anterior, solo que más al sur. No tardamos mucho en encontrar los primeros venados, pero como no había nada bueno, seguimos adelante sobre el filo de esas lomas para poder ver ambos lados de ellas sin resultado alguno, por lo que decidimos regresar y probar suerte en algún otro sitio.
 
Ya estábamos de regreso en la camioneta cuando Efraín muy sereno nos vuelve a decir ” Ahí tan los venaos???. ¡Qué vista tiene este amigo! En efecto como a medio kilometro se encontraban más de 20 venados… entre ellos se distinguían tres machos muy buenos, por lo que decidimos ir tras ellos, pero Efraín nos disuadió de hacerlo ya que el acecho en el sitio en donde se encontraban, iba a ser complicado por lo despejado del terreno y no podíamos tampoco rodearlos, ya que tendríamos el aire en contra. Decidimos dejarlos en paz y regresar más tarde con la esperanza de encontrarlos tranquilamente echados , pero , como sucede tanto en la cacería , las cosas no salieron como los imaginamos … cuando regresamos , una o dos horas más tarde , los venados ya no estaban donde los habíamos visto por última vez . Así es que regresamos al rancho para comer.
 
En la tarde decidimos ir al mismo lomerío donde había cazado yo la tarde anterior. Al ir subiendo nos topamos con un buen venado, con cuernos gruesos, altos y muy abiertos, era de ocho puntas, pero muy buen trofeo, estaba con tres hembras. Desde donde estábamos, estimamos 300 metros de distancia, le dije Agustín ” ??rale, ahí esta paradito, tírale desde aquí “, a lo que accedió con gusto, pero, para su mala fortuna, a mi amigo le dio “el mal de Parkinson ” fallándole… El venado al ver las negras intenciones de mía migo, puso tierra de por medio.
 
Pensamos que se había metido en un cañón y hacia él se dirigieron Agustín y Tello; yo me quede con Efraín a esperarlos. Cuando mis amigos se internaron en dicho cañón, de repente, a escasos 60 metros, me paso un venado de 10 puntas. Lo único que pude hacer fue sacar mi cámara y filmarlo ya que no traía el rifle…en eso Efraín me dice “Allá en la otra lomita va otro???. No lo podía creer, tenía dos muy buenos venados a menos de 150 metros. Mi amigo Agustín que estaba buscando uno no muy lejos de mí, no los vio.
 
Al tercer día nos levantamos, otra vez  muy temprano y nos fuimos directo a la misma zona.
 
Ahora iba yo guiando a mi amigo, ya casi en la cima de la loma más alta, una parvada de codornices voló al sentirnos y alerto a unas hembras haciendo que salieran corriendo de un cañón. “Aguas Agustín, seguro los machos vienen detrás de ellas???. Al no verlos salir , pecho a tierra y con mucho cuidado nos fuimos asomando a dicho cañón y Agustín me dijo :!Ahí están “. Agustín, de inmediato, tomo posición entre unas rocas  y con una calma inaudita que se me hiso una eternidad empezó a buscar a cual tirarle. Nos pasaron un par de venados muy cerca, pero Agustín, sin repara en ellos, seguía concentrado en su presa, hasta que por fin, decidió disparar diciéndome ” Ahí te va “… ¡Pum! y el venado sale corriendo con una pata arrastras , se detiene unos segundos por el esfuerzo , mismos que Agustín aprovecha para rematarlo ,pegándole un tiro en la espina dorsal . ¡Qué momentos tan excitantes te aporta la cacería! No era mi venado, pero lo viví como si lo fuera, felicitaciones, abrazos y… a bajar el animal.
 
Ya por la tarde de aquel tercer día de tan exitosa cacería, Tello nos llevo a dar una vuelta para ver su ganado, muy hermoso, por cierto, puro ganado raza charoláis de registro. En esas andábamos cuando, en una sección del rancho Tello nos dice:” Por aquí sale un venado muy matrero, no me gusta que ande por ahí ya que pone muy nerviosos a los otros venados con los que anda peleando todo el tiempo, a ver si lo encontramos y le damos chicharrón por matrero y peleonero “…y, en efecto, a los pocos minutos de esa conversación, nos topamos con el matrero que andaba con 2 hembras. Nomas vio la camioneta y salió como alma que lleva el diablo… por su conducta y por unas puntas quebradas que le alcanzamos a ver, constatamos que se trataba del venado matrero del que nos había hablado Tello.
 
Nos acercábamos lo más que podíamos con la camioneta, pero cada vez que lo teníamos a la vista el venado corría al menos 400 metros. Dejamos la camioneta y le hicimos la cacería a pie, pero lo mismo nos sentía y volvía a poner tierra de por medio. Decidimos regresar a la camioneta para adelantarle y tratar de cortarle la vuelta calculándole hacia donde se dirigía. Recorrimos cerca de dos kilómetros y nos bajamos de la camioneta, nos subimos a una lomita para ver si desde ahí lo veíamos y así fue, lo vimos aun corriendo, pero ahora hacia nosotros… me preparé para el tiro, buscando el mejor mampuesto que tenía al alcance… cuando ya estaba listo, el venado no sintió y se detuvo desconcertado dándome su mejor perfil y, ¡Pum!  ¡Ahí quedo el matrero!
 
Qué hermosa e intensa cacería, sólo duro tres días, pero siempre estará en mis recuerdos.

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